1951·Atlántico Norte, 49°50' N 50°03' O, unas 200 millas al noreste de Argentia (Terranova)
Canadá.Vuelo 125 de la Marina · la luz que se acercó a un R5D sobre el Atlántico (Canadá, 1951)
A las 00:55 GMT del 10 de febrero de 1951, la tripulación de un transporte R5D de la Marina de Estados Unidos que volaba de Keflavik a Argentia vio, unas 200 millas al noreste de Terranova, una luz amarilla bajo las nubes que creció, tomó forma circular de borde anaranjado, pareció acercarse y se perdió tras el horizonte por el rumbo 290°.
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Siete tripulantes firmaron ese mismo día sus declaraciones; uno pensó en una aurora y otro en la puesta de la luna. El astrónomo consultado por la Fuerza Aérea se inclinó por una aurora boreal. En 2001 el copiloto, Graham Bethune, contó en el Disclosure Project una versión con más detalles que no figuran en el expediente.
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Evidencia institucional: varios testigos independientes identificados, o documentación oficial de la época, sin un registro instrumental que los corrobore.
Qué fue
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Ya en el expediente, el teniente Meyer escribió el 10 de febrero que, como no conocía bien la zona, su primera impresión fue «la puesta de la luna», con los estratos dando el resplandor rojo y el halo, aunque no vio todo lo que vieron los demás. Un cálculo propio lo corrobora: una luna creciente al 16 % se ponía sobre el mar en acimut 278°, hacia las 00:57 o 00:58, cerca del rumbo de 290° del objeto. La propuesta oficial fue otra: la tarjeta de Blue Book y el astrónomo del AMC se inclinaron por una aurora boreal. Se oponen a la luna el ángulo de 45° hacia abajo, la subida a través de las nubes, el acercamiento, el giro de 180° y la «bola pequeña» en que se perdió.Documentos primarios
Expediente de Project Blue Book del vuelo 125, 10 de febrero de 1951 (17 págs.)
Expediente completo de la Fuerza Aérea de Estados Unidos sobre el avistamiento: la tarjeta de registro con la conclusión de aurora, las siete declaraciones firmadas por la tripulación el 10 de febrero de 1951, los télex del mando aéreo del noreste, la respuesta del Mando de Material Aéreo tras consultar a un astrónomo y el informe de inteligencia IR-4-51.
Project Blue Book (USAF), Archivos Nacionales de EE. UU., vía archive.org · Dominio público · obra del Gobierno de EE. UU. · abrir original
La noche en cuestión
En la noche del 9 al 10 de febrero de 1951, el vuelo 125 del Escuadrón de Transporte Aéreo Uno de la Marina de Estados Unidos (VR-1, con base en la estación aeronaval de Patuxent River, Maryland) cruzaba el Atlántico Norte de Keflavik (Islandia) a la estación aeronaval de Argentia (Terranova). El avión era un R5D, la versión naval del C-54, con número de serie 56501, y llevaba pasajeros además de la tripulación. A las 00:55 GMT del 10 de febrero (las 21:25 del 9 en la hora de Terranova) volaba a 10.000 pies con plan de vuelo instrumental, rumbo verdadero de unos 230°, y el navegante calculaba una velocidad sobre el suelo de unos 120 nudos por un viento de cara de 70 nudos. La posición que dan todos los papeles es 49°50' N, 50°03' O, que el teniente Fred W. Kingdon situó a unas 200 millas al noreste de Argentia. El comandante del avión, el teniente de fragata A. L. Jones, describió un tiempo despejado, con unas 60 millas de visibilidad y una capa fina de estratos hacia los 4.000 pies.
El expediente de Project Blue Book conserva siete declaraciones firmadas por la tripulación con fecha del mismo 10 de febrero. El teniente Graham E. Bethune, de la Reserva Naval, era copiloto e iba sentado a la izquierda. Escribió que vio «un resplandor de luz bajo el horizonte», a unos 1.000 o 1.500 pies sobre el agua, a las dos en punto, bajo unos jirones finos de nubes y a unas 30 o 40 millas. A los 40 o 50 segundos avisó a Kingdon y le preguntó si era un barco iluminado o una ciudad, aunque sabía que no podía ser una ciudad porque estaban a más de 250 millas de la costa. Los dos lo siguieron cuatro o cinco minutos antes de avisar al resto. Primero era de un amarillo apagado; después «cambió su ángulo de ataque», su altura y su tamaño crecieron como si fuera a más de 1.000 millas por hora, y se acercó tan rápido que la primera sensación fue que iban a chocar. Entonces se vio circular, con el borde de color naranja rojizo, invirtió el rumbo, triplicó la velocidad y se perdió tras el horizonte. Bethune añadió que por la altura y la distancia engañosa sobre el agua era «casi imposible» estimar tamaño, distancia y velocidad, y como cálculo aproximado dio al menos 300 pies de diámetro, más de 1.000 millas por hora y un acercamiento de hasta 5 millas.
Kingdon, segundo comandante del avión, iba en el asiento derecho. Según su memorando, vio la luz bajo la capa fina de nubes, a la derecha y hacia abajo, en un ángulo de unos 45°; parecía estar en la superficie, lanzaba un brillo amarillo anaranjado a través de las nubes, y al principio pensó en un barco grande iluminado. Después el objeto empezó a subir a través de la capa, se volvió muy brillante y circular, con un anillo amarillo anaranjado, y parecía ir más o menos en curso de colisión; cuando el choque pareció posible, dio un giro de 180° y desapareció tras el horizonte. Calculó entre 200 y 300 pies de diámetro y escribió que, de noche y sobre el agua, le resultaba muy difícil estimar velocidad, tamaño o distancia.
Jones estaba en la cabina de pasajeros cuando el navegante, el teniente Noel J. P. Koger, fue a buscarlo. Al llegar a la cabina de mando desconectó el piloto automático y viró al rumbo verdadero 290° tras el objeto, que se alejó por ese mismo rumbo y pasó el horizonte en muy poco tiempo. Lo describió como un enorme disco naranja de fuego visto de canto, cuyo centro se oscureció al alejarse, y escribió que al pasar el horizonte pareció ponerse en horizontal, con solo el borde de salida a la vista en un «efecto de media luna». Calculó más de 1.500 millas por hora y al menos 300 pies. A las 01:04 GMT llamó por VHF a la torre de Gander para preguntar si el control de tráfico tenía noticia de algún avión en esa posición; no la tenía, y avisó a los militares. Al aterrizar en Argentia, a las 02:40 GMT, los interrogaron el capitán D. H. Paulsen, de la base aérea de Pepperrell, y el comandante Wehmeyer, jefe del escuadrón VP-8.
Las otras declaraciones añaden matices. Koger estaba dando la posición a las 00:50 cuando Kingdon le señaló un objeto naranja a 060° relativos, o 290° verdaderos, que parecía un pueblo pequeño o un barco; en los treinta segundos que lo miró le pareció «otra demostración del fenómeno de la aurora boreal que se da en esa latitud», hasta que el objeto se hizo mucho más brillante, tomó forma y se acercó; lo mejor que vio fue un disco circular de color naranja rojizo. El teniente John M. Meyer llegó cuando ya estaba lejos y desaparecía tras el horizonte. Escribió que, como no conocía bien los vuelos por esa zona, su primera impresión fue «la puesta de la luna», con los estratos dando el resplandor rojo y el halo, y advirtió que no había visto todo lo que vieron los demás pilotos. El radiotelegrafista Quentin H. Shriver, que dormía en la cabina de pasajeros, vio unos segundos un objeto redondo «del color del fuego». El mecánico Gerald M. Daniels había ido a la cabina a preguntar si querían café; el copiloto le señaló una luz a las dos en punto, algo más baja que el avión, que le recordó un eclipse de sol de unas tres cuartas partes en tamaño, forma y color, a una distancia de tres cuartos de milla a una milla y a no menos de 520 nudos.
El mando aéreo del noreste (NEAC), en la base de Pepperrell, envió el mismo día dos télex a Washington. El primero resume que la luz se vio al principio en la superficie, como las luces de una ciudad, en un ángulo de unos 45° hacia abajo desde el avión; que se acercó, creció y tomó forma semicircular, y que llevaba un rumbo verdadero de unos 125° mientras el avión volaba al 225°; al acercarse giró casi 180° y desapareció tras el horizonte «como una bola pequeña». Cinco oficiales la vieron durante siete u ocho minutos. El segundo añade que el control de Gander tenía al Navy 6501 como único avión en la zona y califica el informe B-2. El cable de los pilotos citado en una radionota del cuartel general da un diámetro de más de 400 pies. El informe de inteligencia IR-4-51 del NEAC, del 12 de marzo, repite esos datos, cuenta que la diferencia de tamaño entre la primera vista y la bola pequeña final fue «al menos 100 veces», nombra a Kingdon como el primero en ver el objeto, dice que no se conocía ninguna actividad meteorológica inusual, descarta un cometa porque el objeto estaba entre el avión y el océano, anota que el informe no está confirmado por otras fuentes y lo califica C-3. Ese informe sitúa el avión en 50°30' O, contra los 50°03' de todas las declaraciones.
La respuesta del Mando de Material Aéreo llegó el 20 de febrero. La radionota de J. J. Rodgers dice que con la información disponible era «imposible llegar a conclusiones definitivas», que el asunto se había discutido con un astrónomo del Centro de Posgrado del AMC y que, aunque cabía la posibilidad de un meteoro o una bola de fuego, la descripción daba motivos para creer que la tripulación había visto una exhibición inusual de aurora boreal. El memorando de esa misma fecha del teniente coronel Parrot repite la conclusión. La tarjeta de registro, en un formulario ATIC 329 revisado en septiembre de 1952 (el último dígito es borroso) y por tanto rellenada después, marca «Was Astronomical» con «AURORA» a mano y comenta que el astrónomo consultor lo creyó una aurora. El PDF incluye además, entre las páginas del caso, la portada del informe final del Proyecto Twinkle, fechada el 27 de noviembre de 1951, sin texto que la vincule con el vuelo.
Cincuenta años después, Bethune, ya comandante retirado, contó otra versión en la conferencia del Disclosure Project de Washington, el 9 de mayo de 2001, según la transcripción que reproduce la web de Patrick Gross. A unas 300 millas de Argentia vio un resplandor en el agua que se convirtió en «cientos de círculos de luces blancas»; cuando se apagaron apareció un halo amarillo pequeño a unas 15 millas que subió a 10.000 pies «en una fracción de segundo». Dijo que desconectó el piloto automático y bajó el morro, que el objeto llegó a su altura y llenó todo lo que se veía desde la cabina, que la gente cayó al suelo y que hubo golpes y moratones; luego el objeto voló con ellos, y él vio una cúpula con una descarga coronal. Contó que un pasajero psiquiatra le dijo que era un platillo volante y añadió: «no lo miré porque no creo en esas cosas». Pidió a «Al Jones», a quien llama el otro piloto, que no dijera nada, y Jones le respondió que ya había llamado a Gander para que lo siguieran por radar. Dijo que los informes se los pidieron a la vuelta, en Patuxent River. La misma web le atribuye haber dicho «éramos 31 a bordo y un psiquiatra; todos lo vimos», que las brújulas magnéticas giraban sin control mientras el objeto estaba cerca y que confirmó en los Archivos Nacionales un seguimiento por radar a 1.800 millas por hora, algo que no figura en ningún papel del expediente.
Por qué importa
El caso conserva lo que pocos tienen: el relato de la época de casi toda la tripulación, firmado el mismo día, y el relato de uno de ellos medio siglo después. Esa comparación muestra cómo cambió la historia. En 1951 Bethune no habla de luces blancas sobre el agua, de nadie en el suelo ni de una cúpula; da un acercamiento mínimo de 5 millas y dice que estimar la distancia era casi imposible. Ningún papel del expediente menciona un radar que siguiera el objeto: lo que Gander informó fue que no tenía otro avión en la zona, un dato de control de tráfico. El seguimiento por radar a 1.800 millas por hora y las brújulas que giraban aparecen solo en relatos posteriores sin documento.
La explicación más detallada la publicó Philip J. Klass en «UFOs Explained» (1974), según el resumen de Patrick Gross: tras revisar el expediente de Blue Book, situó la luna por debajo del horizonte y concluyó que la tripulación vio un reflejo lunar, una «luna inferior», por la refracción de la atmósfera y unos estratos con cristales de hielo en el horizonte. Gross le opone que el informe IR-4-51 da una visibilidad de 15 millas a ilimitada, que Klass no explica el curso de colisión y el giro, y un seguimiento por radar que él mismo admite que no está documentado. El expediente contiene además la misma idea en boca de un testigo, Meyer, que llegó al final y no conocía bien la zona.
Un cálculo propio con las efemérides lo pone a prueba: a las 00:55 GMT, desde 49°50' N y 50°03' O, una luna creciente con el 16 % del disco iluminado estaba en acimut 278°, unos 2,2° bajo el horizonte astronómico. A 10.000 pies el horizonte del mar queda unos 1,8° por debajo, y la refracción levanta el astro algo más, de modo que el borde superior de la luna se ocultaba tras el mar hacia las 00:57 o 00:58, a unos 12° del rumbo de 290° en que la tripulación situó el objeto y por el que lo vio perderse. Una luna baja sale enrojecida y deformada por la bruma y los estratos; Jones describió un «efecto de media luna», Daniels un sol eclipsado en tres cuartas partes y algo más bajo que el avión, y el télex del NEAC una forma semicircular. Esta lectura explica la hora, la dirección, el color, la forma y la desaparición tras el horizonte.
Lo que esa lectura no explica es el movimiento que describieron los pilotos. Kingdon y Bethune vieron la luz abajo, en un ángulo de unos 45° según Kingdon y según el télex del NEAC, y la vieron subir a través de las nubes, acercarse hasta unas pocas millas y girar 180° antes de alejarse a gran velocidad; el télex y el informe IR-4-51 dicen que se perdió «como una bola pequeña», con una diferencia de tamaño de «al menos 100 veces». Para que fuera la luna, el acercamiento tendría que ser una ilusión de luz y nubes, algo que el expediente no permite comprobar. La aurora del astrónomo del AMC tiene a su favor la primera impresión de Koger y un índice geomagnético Kp de entre 4 y casi 5 esa noche según el registro del GFZ de Potsdam, compatible con auroras en Terranova; en su contra, todas las declaraciones describen un objeto circular y ninguna habla de arcos o cortinas. El meteoro casa mal con siete u ocho minutos de observación.
Ninguna fuente de la época da una explicación que cubra todos los relatos, y ninguno de los documentos aporta un dato instrumental. Lo que sí deja el expediente es una cronología precisa, con hora, posición y rumbo, y siete testimonios de una misma tripulación que coinciden en la hora y la dirección pero no en la distancia, el tamaño ni la velocidad, que varían entre 520 nudos y más de 1.500 millas por hora y entre 200 y más de 400 pies. La versión de 2001, con su radar, su cúpula y sus pasajeros heridos, añade detalles que no figuran en ninguno de los papeles de 1951.
Lo que queda en papel
Evidencia documentada
- Siete memorandos de la tripulación del vuelo 125, fechados el 10 de febrero de 1951, de Kingdon, Jones, Koger, Bethune, Meyer, Shriver y Daniels (págs. 2 a 9 del expediente)
- Bethune en 1951: luz bajo el horizonte a las dos en punto, a 30 o 40 millas; acercamiento mínimo de 5 millas; «casi imposible» estimar tamaño, distancia y velocidad (pág. 6)
- Jones: viró al rumbo 290° tras el objeto, que se perdió tras el horizonte por ese rumbo; llamó a la torre de Gander a las 01:04 GMT; interrogatorio en Argentia por el capitán Paulsen y el comandante Wehmeyer (pág. 4)
- Koger pensó primero en una aurora boreal; Meyer, que llegó al final y no conocía bien la zona, en la puesta de la luna con estratos (págs. 5 y 7). Daniels vio la luz a las dos en punto y algo más baja que el avión (pág. 9)
- Télex del NEAC del 10 de febrero: Gander tenía al Navy 6501 como único avión en la zona; calificación B-2. Informe IR-4-51 del 12 de marzo: sin actividad meteorológica inusual conocida, sin confirmación de otras fuentes, C-3 (págs. 11, 12, 15 y 16)
Ver 3 evidencias más
- Radionota de Rodgers y memorando de Parrot del 20 de febrero: «imposible llegar a conclusiones definitivas»; el astrónomo del AMC se inclina por una aurora boreal inusual y no descarta un meteoro. Tarjeta: «Was Astronomical», «AURORA» (págs. 1, 13 y 14)
- Philip J. Klass (1974, según Gross) lo explicó como un reflejo de la luna bajo el horizonte. Cálculo propio: a las 00:55 GMT una luna creciente al 16 % se ponía sobre el horizonte del mar, visto desde 10.000 pies, en acimut 278°, a unos 12° del rumbo de 290° del objeto; en contra, el ángulo de 45° hacia abajo, el acercamiento y el giro de 180°
- Versión de Bethune en 2001: luces blancas sobre el agua, subida a 10.000 pies en una fracción de segundo, cúpula, pasajeros en el suelo y llamada a Gander para el radar; Gross le atribuye además brújulas que giraban y un seguimiento por radar a 1.800 millas por hora. Nada de eso figura en los papeles de 1951
Fuentes
- Project Blue Book, expediente «49-50N 50-03W (Atlantic)», 10 de febrero de 1951 (archive.org) — Fuente primaria, 17 págs.: tarjeta de registro, siete memorandos de la tripulación del 10 de febrero, télex del NEAC EN 0212 y EN 0215, radionota de Rodgers, memorandos de Watson y Parrot, informe IR-4-51 del NEAC y carta del coronel Harris con las declaraciones adjuntas.
- Patrick Gross, «Bethune's Disclosure 2001 public statement» (fuente secundaria) — Transcripción de la declaración de Bethune en la conferencia del Disclosure Project de 2001, sin indicar de dónde sale; se usa solo para atribuirle su relato tardío.
- Patrick Gross, «Bethune's Flight 124 airmiss in 1951» (compilación, fuente secundaria) — Reúne copias de los documentos y relatos posteriores: el resumen de la explicación lunar de Philip J. Klass («UFOs Explained», 1974) con las objeciones de Gross, la frase de los 31 a bordo, las brújulas que giraban y la afirmación, sin documento, del seguimiento por radar a 1.800 millas por hora.
- GFZ Potsdam, índices geomagnéticos Kp desde 1932 — Kp de 4,7 entre las 21 y las 24 GMT del 9 de febrero de 1951 y de 4,0 entre las 0 y las 3 GMT del 10; dato para la hipótesis de la aurora.
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