2018·Base de operaciones conjunta, Irak

Irak.Vídeo 'medusa' · Iraq

En 2018, un sensor infrarrojo de una base militar conjunta en Irak captó un objeto con forma de 'medusa' que sobrevoló la instalación, descendió sobre el agua y, según el periodista Jeremy Corbell que filtró el vídeo en enero de 2024, se sumergió antes de volver a emerger y partir. El Pentágono no confirmó ni desmintió la autenticidad del material.

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Evidencia limitada: un solo testigo, un testimonio recogido años después o un relato sin documentación primaria de la época.

Qué fue

57%causa natural o humana

Explicación más probable: aeronave

Causa natural o humanaSin causa conocida
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Causa natural o humana

Aeronave40%
Tecnología humana clasificada12%
Tecnología adversaria5%

Sin causa conocida

Indeterminado28%
No humano, ocultado por un Estado8%
No humano, sin control de ningún Estado7%
Por qué: Mick West, al abrir el análisis del vídeo en Metabunk, puso los globos en primer lugar: «por ahora pondría globo(s) arriba, porque parece simplemente ir a la deriva con el viento». En el mismo hilo otros participantes propusieron un racimo de globos de fiesta o un globo con apéndices desinflados, y otros dudaron porque la silueta no gira ni cambia; Corbell y Cincoski no lo aceptan. (Metabunk, hilo «Jellyfish UFO from TMZ's 'UFO Revolution'» (Mick West, 5 ene 2024) ↗)

La noche en cuestión

El material, conocido popularmente como el 'vídeo de la medusa' (jellyfish UAP), fue hecho público por el periodista de investigación Jeremy Corbell a comienzos de enero de 2024, aunque según su relato la grabación databa de 2018 y procedía de una base de operaciones conjunta de Estados Unidos en Irak. El clip difundido, en blanco y negro y captado con un sensor térmico/infrarrojo (FLIR), muestra una forma irregular con apéndices colgantes que evocan los tentáculos de una medusa, desplazándose lentamente sobre la instalación.

“no comentamos sobre la autenticidad de presunto material del DoD que pueda haber sido filtrado”

Según Corbell, el vídeo corto es un fragmento de una grabación mucho más larga (de unos 30 minutos) en la que el objeto sobrevuela la base sensible, se desplaza hacia una masa de agua cercana, realiza lo que describe como un descenso controlado y se sumerge, permaneciendo bajo el agua unos 17 minutos antes de reemerger y alejarse a gran velocidad. De ser cierta, esa secuencia implicaría una capacidad 'transmedio' (aire-agua), uno de los rasgos más extraordinarios y menos verificados que se atribuyen al fenómeno. Corbell afirma además que el objeto fue clasificado oficialmente como UAP y que el material fue revisado en canales de inteligencia.

La respuesta del Departamento de Defensa fue característicamente ambigua: la portavoz Sue Gough declaró que 'no comentamos sobre la autenticidad de presunto material del DoD que pueda haber sido filtrado', una fórmula que ni valida ni desmiente. Aparecieron testimonios de respaldo parcial: Michael Cincoski, identificado como controlador táctico de inteligencia, vigilancia y reconocimiento destinado en la base iraquí en 2018, afirmó haber visto el vídeo completo y sostuvo que la grabación se había tomado desde un aerostato (un globo cautivo tipo dirigible empleado para vigilancia perimetral), y que el personal no supo qué hacer con la imagen.

Es importante delimitar lo verificable. Lo que existe en el dominio público es un clip corto, de procedencia no confirmada oficialmente, presentado por un divulgador con un historial de filtraciones de material militar real (junto con George Knapp difundió en 2021 los vídeos de los objetos piramidales sobre el USS Russell y de la esfera del USS Omaha, cuya autoría naval confirmó después el Pentágono; los vídeos 'Gimbal' y 'GoFast', en cambio, los publicaron en 2017-2018 The New York Times y la To The Stars Academy). La cadena de custodia, los metadatos, la geolocalización exacta y la grabación completa de 30 minutos no se han publicado ni confirmado de forma independiente. El caso vive, por tanto, en la frontera entre una filtración potencialmente significativa y una pieza imposible de auditar con el material disponible.

Por qué importa

El 'vídeo de la medusa' importa por lo que representa más que por lo que prueba: es un ejemplo nítido del patrón de canales de divulgación no autorizada (8r), en el que material presuntamente militar llega al público a través de un periodista en lugar de por liberación oficial, y la institución responde con una no-confirmación calculada que mantiene viva la ambigüedad sin asumir coste. Que el mismo divulgador haya filtrado antes vídeos luego reconocidos como auténticos eleva el caso por encima del ruido, pero no lo convierte en evidencia: la afirmación más fuerte (el comportamiento transmedio, la inmersión de 17 minutos) descansa íntegramente en un metraje que no se ha publicado.

La forma de 'medusa' en infrarrojo es justamente el tipo de imagen que los artefactos térmicos producen con facilidad: un globo de mylar, un objeto caliente con estela, un ave o un racimo de basura aerotransportada pueden generar siluetas irregulares con 'apéndices' cuando se ven a través de un sensor FLIR de baja resolución, y el propio testigo señala un aerostato como plataforma de captura, lo que introduce parallax y artefactos ópticos. La posibilidad de un programa propio (un dron experimental, un sensor de vigilancia) tampoco puede descartarse en una base activa. La lectura no humana depende de que la grabación completa exista y resista análisis, algo que hoy no se puede verificar. Es un caso-frontera de la era de las filtraciones: significativo como fenómeno mediático-institucional, insuficiente como prueba ontológica.

Lo que queda en papel

Evidencia documentada

  1. Clip infrarrojo (FLIR) en blanco y negro de un objeto con forma de medusa, difundido por Jeremy Corbell en enero de 2024
  2. Atribución por Corbell a una base de operaciones conjunta de EE. UU. en Irak, año 2018
  3. Afirmación de una grabación completa de ~30 min con descenso, inmersión de ~17 min y partida (no publicada)
  4. No-confirmación oficial del DoD (portavoz Sue Gough): 'no comentamos la autenticidad de presunto material filtrado'
  5. Testimonio de Michael Cincoski (controlador ISR) que dice haber visto el vídeo completo y sitúa la captura en un aerostato
  6. Historial previo del mismo periodista: con George Knapp difundió en 2021 los vídeos del USS Russell y del USS Omaha, cuya autoría naval confirmó después el Pentágono

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