1969·Km 476 de la carretera de Madrid a Ferrol (N-VI), entre Becerreá y Lugo
España.Becerreá · la «nave» iluminada junto a la carretera de Lugo
Hacia las ocho de la tarde del 2 de abril de 1969, un conductor que viajaba solo por la carretera de Madrid a Ferrol, entre Becerreá y Lugo, vio en la falda de un monte, casi a ras de suelo, un objeto iluminado en forma de obús, de cinco o seis metros, con el exterior «como si fuera Gresite en múltiples colores»; al detenerse ya no estaba. Su carta llegó al Estado Mayor del Aire, que pidió una información de la que no hay constancia. En 1993 el MOA sugirió el reflejo del sol en una roca granítica, con muy poco margen: ese día el sol se puso a las 19:56.
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Evidencia limitada: un solo testigo, un testimonio recogido años después o un relato sin documentación primaria de la época.
Qué fue
64%causa natural o humana
Explicación más probable: óptico
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Causa natural o humana
Sin causa conocida
Documentos primarios
Expedientes 690402 y 690402 Bis del Ejército del Aire (extracto, 7 págs.): resumen y conclusión del MOA, resumen del expediente complementario, carta del testigo, nota de remisión de Aviación Civil y escrito del Estado Mayor a la Primera Región Aérea
Fuente: Biblioteca Central del Ejército del Aire y del Espacio / Biblioteca Virtual de Defensa · CC BY 4.0 · abrir original
La noche en cuestión
Hacia las ocho de la tarde del 2 de abril de 1969, un hombre que viajaba solo en su automóvil por la carretera de Madrid a Ferrol, en dirección a La Coruña, pasaba por el kilómetro 476, entre Becerreá y Lugo. Según contó trece días después en una carta, a la derecha de la carretera había un tramo con un cartel que decía «Vista Pintoresca», porque allí se suceden «infinidad de montículos de varias alturas», cubiertos de una vegetación muy verde en la que abunda el tojo. Entre dos de esos montes, muy cerca del suelo, en la falda de uno de ellos y en posición horizontal, vio un objeto de unos cinco o seis metros de largo, de forma redonda y unos dos metros de diámetro, con un extremo terminado «en forma de un Obus» y el otro plano. Estaba, escribió, «en su totalidad iluminado con una luz fantástica», y su exterior parecía hecho «de trocitos, como si fuera Gresite en múltiples colores».
Como en ese punto la carretera tiene varias curvas, siguió un trecho para detenerse fuera de peligro, y al bajar del coche «para contemplar el maravilloso objeto» ya no estaba: «no sé si por habérsele apagado la iluminación o por haberse elevado a una velocidad vertiginosa al no verse la menor señal de luz en el espacio ni en el suelo». Por hallarse tan cerca del suelo y más bajo que la cumbre del monte, concluyó que no debía llamarse ovni, sino «Nave Espacial tripulada». La carta, fechada el 15 de abril, va dirigida al Ministerio del Aire, a la atención de un coronel del Ejército del Aire al que el autor trata de «Mi distinguido amigo», y está escrita en papel con membrete de una fábrica de cartón ondulado y embalajes. Su autor explica que la idea de informar se la sugirió su hijo político, «Capitán Médico de Aviación». El nombre del testigo y el del coronel están suprimidos en el expediente.
El coronel, destinado en la Subsecretaría de Aviación Civil (Dirección General de Navegación y del Transporte Aéreo), la remitió el 22 de abril al jefe de la 3.ª Sección del Estado Mayor del Aire, «por considerar es de la competencia de esa Sección», como carta «que recibo de una persona amiga» en la que explicaba haber visto un objeto «que puede considerarse Nave Espacial tripulada». La 3.ª Sección le dio entrada ese mismo día con el número 3900. Al día siguiente, 23 de abril, el Estado Mayor envió copia al general jefe de la Primera Región Aérea, en Madrid, «a efectos de remisión del informe que determina el escrito-circular de este Estado Mayor, nº 9266-T de fecha 26 de Diciembre del pasado año». Ese escrito no figuraba en el expediente cuando se desclasificó: apareció después en los archivos de correspondencia del Ejército del Aire y se reunió en 1997 en un expediente complementario, el 690402 Bis, cuyo resumen dice que el jefe del Estado Mayor pedía la apertura de una información y añade: «No hay constancia de que se realizara dicha información».
El análisis que conserva el expediente es de 1993, veinticuatro años posterior. Al proponer la desclasificación, aprobada el 30 de abril de ese año, el oficial de inteligencia del Mando Operativo Aéreo (MOA) resumió el caso y anotó que el testigo no indicaba la distancia, y que el letrero de «Vista Pintoresca» sugería un punto de vista elevado y despejado, pero con visión descendente limitada a distancias cortas si no se está muy cerca del borde del mirador, mientras que el testigo iba dentro de su automóvil, en marcha. Para la desaparición propuso dos motivos: que perdiera la línea de visión al desplazarse y el objeto quedara oculto tras alguno de los montículos, o la «pérdida de la reflexión directa de los rayos del sol (cercano al ocaso) al modificarse la posición del testigo», cuyo efecto visual sería el de «habérsele apagado la iluminación». El ascenso vertiginoso le pareció «mucho menos verosímil» y sin «cualquier elemento de apoyo». Añadió que la zona es rica en peñas graníticas con mucha mica, muy erosionadas, de contornos redondeados y formas ovoides irregulares, y concluyó: «Con las lógicas reservas, debido a la falta de datos concluyentes, el fenómeno observado sugiere una ilusión óptica originada por el reflejo del sol en una roca granítica. Por el mismo motivo, no puede descartarse la posibilidad de que las apreciaciones del testigo hayan sido objetivas y exactas». También dejó escrito que «el expediente no incluye investigación posterior».
Por qué importa
La explicación del MOA depende de que aún diera el sol, y su autor la situó «cercano al ocaso» sin dar la hora de la puesta. En 1969 España no aplicaba el horario de verano y su hora oficial iba una hora por delante del tiempo universal, de modo que las ocho de la tarde de la carta eran las 19:00 en tiempo universal. Un cálculo de efemérides para el kilómetro 476 da ese día la puesta de sol a las 19:56 hora oficial, hacia el oeste: a las 20:00 el centro del Sol estaba casi un grado por debajo del horizonte, a las 19:45 aún estaba un grado por encima y a las 19:35, unos tres. El margen es estrecho, pero no cierra la cuestión: la carta da una hora en punto, escrita trece días después, y un error de diez o veinte minutos basta para que quedara sol rasante. El relieve tampoco decide: los montes del oeste pueden quitar antes la luz directa a una ladera baja, pero una ladera orientada al oeste y más alta que la carretera puede seguir iluminada cuando la carretera ya está en sombra, que es justo cuando una peña clara destaca sobre un paisaje oscuro. El expediente no da ni la orientación de la ladera ni la distancia. La hora debilita la explicación del MOA, pero no la refuta.
A esa hora había en el cielo otras dos luces que el expediente no menciona: Venus, muy brillante, a unos diez grados sobre el horizonte del oeste-noroeste, cerca de la dirección de la marcha, y la Luna llena, que asomaba por el este, a espaldas del conductor. Ninguna encaja sin más con lo que describe la carta, un objeto alargado, inmóvil, casi a ras de suelo y más bajo que la cumbre de un monte. Pero el crepúsculo, un testigo que conduce solo por una carretera de curvas, una observación desde el coche en marcha y la falta de una distancia estimada son justo las condiciones en las que se producen ilusiones como la que propuso el MOA.
El caso es muy pequeño como evidencia y muy claro como procedimiento. Hay un solo testigo, que escribe a un amigo coronel casi dos semanas después; no hay declaración tomada, ni visita al lugar, ni dato de distancia. Pero la carta pasó en una semana de la Aviación Civil al Estado Mayor del Aire, y el Estado Mayor la mandó a la región aérea para que abriera la información que exigía su propia circular, fechada apenas cuatro meses antes. Que de esa orden no quede rastro, según el resumen de 1997, muestra la distancia entre la norma y su cumplimiento. Y el análisis de 1993 enseña dos cosas a la vez: el cuidado de dejar escrito que el testigo pudo ver con exactitud lo que contó, y el riesgo de proponer una causa sin dejar escrita la comprobación de la condición física de la que depende.
Lo que queda en papel
Evidencia documentada
- Carta del testigo (15 abr 1969) a un coronel del Ejército del Aire: a las ocho de la tarde, en el km 476 entre Becerreá y Lugo, un objeto de cinco o seis metros y unos dos de diámetro, con un extremo «en forma de un Obus», «en su totalidad iluminado» y con el exterior «como si fuera Gresite en múltiples colores», en la falda de un monte y más bajo que la cumbre
- Al detenerse unos metros más allá y bajar del coche, el objeto había desaparecido sin que se viera «la menor señal de luz en el espacio ni en el suelo»
- La Subsecretaría de Aviación Civil remite la carta a la 3.ª Sección del Estado Mayor del Aire (22 abr 1969), y el Estado Mayor la envía a la Primera Región Aérea para que informe según la circular 9266-T (23 abr 1969); el resumen de 1997 dice que «No hay constancia de que se realizara dicha información»
- Conclusión del oficial de inteligencia del MOA (1993): «con las lógicas reservas», una «ilusión óptica originada por el reflejo del sol en una roca granítica», aunque «no puede descartarse» que las apreciaciones del testigo fueran «objetivas y exactas»
- Efemérides para el km 476: el sol se puso a las 19:56 hora oficial (UTC+1, sin horario de verano en 1969), cuatro minutos antes de la hora en punto que da la carta; a las 19:45 aún estaba un grado sobre el horizonte
Fuentes
- Ministerio de Defensa (España), Biblioteca Virtual de Defensa, expediente 690402, «Avistamiento de fenómenos extraños entre Becerreá y Lugo: 02 de abril de 1969», 7 págs. — Fuente primaria: resumen y conclusión del oficial de inteligencia del MOA (1993), índice, carta del testigo (15 abr 1969) y nota de remisión de la Subsecretaría de Aviación Civil (22 abr 1969). Licencia CC BY 4.0.
- Ministerio de Defensa (España), Biblioteca Virtual de Defensa, expedientes complementarios 690124 Bis, 690402 Bis y 750101 Bis, 6 págs. — Fuente primaria: resumen del MOA (27 jun 1997) y escrito 2926-T del Estado Mayor del Aire a la Primera Región Aérea (23 abr 1969); las demás páginas corresponden a otros dos casos (un dibujo de enero de 1969 y un avistamiento cerca de Burgos el 1 de enero de 1975). Licencia CC BY 4.0.
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