1975·Kilómetro 14 de la carretera de Burgos a Santander, paraje de El Andrinal (Burgos)

España.Burgos 1975 · la luz que vieron cuatro soldados en la carretera de Santander

Hacia las seis de la mañana del 1 de enero de 1975, cuatro soldados que volvían de permiso a la Academia de Ingenieros de Burgos vieron desde la carretera de Santander una luz blanco amarillenta posada en el campo, que solo el conductor había visto caer hacia el suelo, y poco después tres o cuatro luces más débiles. Declararon dos semanas más tarde; el informador del Ejército del Aire no halló nada en el lugar y apuntó a la sugestión y el cansancio, y quizá a reflejos de la Luna en una línea de alta tensión.

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Evidencia limitada: un solo testigo, un testimonio recogido años después o un relato sin documentación primaria de la época.

Qué fue

68%causa natural o humana

Explicación más probable: sugestión

Causa natural o humanaSin causa conocida
Ver el reparto entre las seis explicaciones

Causa natural o humana

Causa psicológica, médica o social · Sugestión64%
Tecnología humana clasificada3%
Tecnología adversaria1%

Sin causa conocida

Indeterminado24%
No humano, sin control de ningún Estado6%
No humano, ocultado por un Estado2%
Por qué: El informador propone, «primero», «alguna conversación entre los ocupantes del vehículo que ya predispusiera en su ánimo a ver durante el viaje alguna cosa rara, es decir, sugestión», y después el cansancio y posibles reflejos de la Luna en una línea de 120.000 voltios con helada. El MOA (1993) dejó abierta otra lectura, la de una excusa por llegar tarde, sin afirmarla. En contra: nadie comprobó que un reflejo pudiera parecer una luz que cae y se posa en el suelo. (Conclusiones del teniente coronel comandante militar aéreo de Burgos, Villafría, 15 ene 1975 (expediente 750101, ff. 18-19) ↗)

Documentos primarios

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Expediente 750101 del Ejército del Aire (extracto, 12 págs.): resumen del MOA, informe del comandante militar aéreo de Burgos, declaración del conductor, conclusiones, nota informativa de la Academia, croquis, recortes de prensa, respuesta de la CNIE y la nota «En las proximidades de Burgos» del expediente Bis

Fuente: Biblioteca Central del Ejército del Aire y del Espacio / Biblioteca Virtual de Defensa · CC BY 4.0 · abrir original

La noche en cuestión

En la madrugada del 1 de enero de 1975, cuatro soldados de la Academia de Ingenieros del Ejército, en Burgos, volvían en coche de un permiso de fin de año para incorporarse a su destino. Viajaban en un Mini 850 propiedad del conductor, un soldado de 22 años de Torrelavega, camarero de profesión, que según su declaración había estado sirviendo en una sala de fiestas hasta cerca de las tres de la mañana; los otros eran dos soldados de 22 años, de Santander y de Polanco, y uno de 18, de Vega de Pas. Hacia las seis, en el kilómetro 14 de la carretera de Burgos a Santander, en el paraje conocido como El Andrinal, el conductor vio por la ventanilla izquierda «una luz intensa que caía hacia el suelo». Frenó y avisó a los demás; al bajar vieron la luz ya parada, en el suelo o muy cerca de él, a una distancia que calcularon en trescientos o cuatrocientos metros: blanco amarillenta, de dos a tres metros de alto y de ancho, con forma de campana invertida o de tronco de cono. Reanudaron la marcha y, un kilómetro más adelante, en el kilómetro 13, volvieron a bajarse: en la misma dirección vieron tres o cuatro luces mucho menos intensas, también paradas y a ras del suelo. Asustados, siguieron hacia Burgos. Ninguno oyó ruido, y según sus declaraciones en ningún momento vieron un objeto, «sino solamente resplandor».

La primera versión escrita es una nota informativa de la Academia del 4 de enero, con la valoración «Fuente C, Contenido 4», que habla de «una nave en forma de tronco de cono muy achatado con una luz fortísima» que «aterrizaba o quedaba en suspensión a unos pocos metros del suelo», de luces que se apagaban y se encendían hasta cuatro durante unos dos minutos, y de otros dos coches que también se habrían detenido. El texto llegó a la prensa: el Diario de Burgos y Pueblo lo publicaron el 9 de enero como nota de la Oficina de Prensa de la Capitanía General de la VI Región Militar, y al día siguiente el Diario de Burgos aclaró que era «una narración particular recogida sin ninguna implicación oficial, y basada en el testimonio, también particular» de los soldados.

El 10 de enero, el jefe del Estado Mayor del Aire ordenó por teléfono abrir una información, y el teniente coronel comandante militar aéreo de Burgos, con permiso del capitán general de la VI Región Militar, citó a los cuatro soldados en el aeródromo militar de Villafría el 15 de enero, dos semanas después de los hechos. Las declaraciones coinciden en lo esencial y dejan ver sus límites: el soldado de Santander bajó por la derecha y solo vio la luz ya fija; el de Polanco solo la vio cuando le avisaron sus compañeros; el de Vega de Pas venía dormido en el asiento trasero, no se apeó en la primera parada y en la segunda vio tres o cuatro luces sin poder precisar tamaño, forma ni distancia. Ninguno hizo fotos ni dibujos en el momento. Al declarar, el conductor, «sugerido y ayudado por el Informador», hizo unos trazos a lápiz que reflejan «poco más o menos un globo»; otro dibujó algo parecido a una campana invertida, y el más joven dijo que no sabría dibujarlo, pero que los trazos de sus compañeros se parecían a lo que había visto. Esos trazos no están en el expediente. Según el resumen, solo el conductor vio moverse la luz.

El informador recogió el parte meteorológico (despejado, fuerte helada y buena visibilidad, con la Luna, que según el parte salió a las 20:08 del día 31 y se puso a las 09:08 del día 1). En el puesto de la Guardia Civil de Sotopalacios nadie había oído nada, salvo «los que los periódicos publican aquellos días». Fue al lugar con los soldados, el comandante ayudante de la Academia, el oficial meteorólogo de Villafría y un ingeniero técnico aeronáutico, y siguiendo las visuales que le marcaron no halló nada extraño, salvo que la visual hacia unos montes situados a unos cinco kilómetros la atraviesa casi de lleno una línea de alta tensión de 120.000 voltios, que «quizá pudiera haber sido el motivo y explicación de lo que ellos vieron, tanto por la fuerte helada como por el resplandor de la luna produciendo reflejos en los elementos metálicos». Después sobrevoló la zona en avioneta: terreno llano, parcelado en eras pequeñas, con tractores trabajando y sin ninguna señal de aterrizaje ni roces en el suelo. Sus conclusiones del 15 de enero apuntan a la sugestión, al cansancio de un viaje que empezó en Torrelavega hacia las cuatro de la mañana, con dos ocupantes dormidos y un tercero somnoliento junto al conductor, y a que la coincidencia entre las declaraciones indicaba que habían hablado mucho entre ellos. El Estado Mayor del Aire preguntó además a la Comisión Nacional de Investigación del Espacio si el centro francés de Aire-sur-l'Adour había lanzado globos sonda, por este caso y por el de ↗; la respuesta, del 11 de febrero, fue que no había lanzado ninguno entre diciembre de 1974 y el 7 de enero de 1975, y que el último había sido el 15 de noviembre de 1974.

En septiembre de 1993, el oficial de inteligencia del Mando Operativo Aéreo (MOA) señaló errores en el expediente: los testigos daban las 06:00 y la nota de la Academia las 06:30; los coches que se habrían detenido no aparecen en las declaraciones; y la prensa situó el suceso al oeste de la carretera cuando ocurrió al este. Anotó que el lugar se inspeccionó al día siguiente sin hallar nada anormal y que nadie en la zona corroboró el relato. Y escribió que, sin otra declaración independiente, «no es posible resolver la duda de que o bien pudiera tratarse de una excusa de uno de los soldados ante la idea de presentarse tarde a diana», incertidumbre que relacionó con las diferencias de hora, «o bien que realmente vieran algo, que por desgracia no puede ser confirmado desde otras fuentes». En una nota posterior, incorporada en 1997 a un expediente complementario, el oficial informador consideró que las circunstancias de los testigos «han podido haber forjado en sus mentes algún hecho ilusorio sobre la base de unas líneas de alta tensión, 120.000 voltios, próxima, con reflejos metálicos sobre la nieve».

Por qué importa

El caso de Burgos de 1975 vale menos por lo que se vio que por cómo se construyó. En nueve días pasó del relato de cuatro soldados a una nota de su academia, de la nota a la prensa como si fuera oficial, y de la prensa a una investigación del Ejército del Aire que le quitó casi todo lo añadido. La «nave en forma de tronco de cono», las luces que se encendían una tras otra y los coches que también se detuvieron están en la nota del 4 de enero y en los periódicos, pero no en las declaraciones del 15 de enero, donde los cuatro dicen que no vieron ningún objeto, solo luz.

La propuesta del informador es débil, pero no está refutada. Según un cálculo de efemérides para Burgos, a las seis de la mañana del 1 de enero la Luna, iluminada en un 87 %, estaba a unos 45 grados de altura hacia el suroeste, y había helado con fuerza; una línea de alta tensión con escarcha puede devolver destellos, pero el expediente no explica cómo un reflejo produciría una luz que cae en parábola y luego queda posada en el campo, y el informador no comprobó la geometría. Frente a eso pesan las condiciones de los testigos que él mismo anotó: un viaje de madrugada tras la noche de fin de año, dos de los cuatro dormidos y el único que vio la caída al volante, con los demás relatos apoyados en el suyo. Que el informe de 1975 hable de helada y la nota de 1997 de nieve muestra cómo se resume un expediente con los años.

La otra lectura que recoge el expediente, la del MOA en 1993, es una conjetura que su autor no presentó como conclusión: que la historia fuera la excusa de un soldado que temía llegar tarde a diana, o que de verdad vieran algo que no se puede confirmar. Nada en el expediente prueba ni descarta la primera: el retraso solo lo sugieren la diferencia entre las seis y las seis y media y la prisa con que, según la nota de la Academia, reemprendieron la marcha porque «el tiempo para su incorporación oficial estaba muy cercano».

Los cuatro testigos viajaban juntos y cuentan como un solo testimonio; la declaración oficial llegó dos semanas después; y la única versión escrita anterior, la nota de la Academia, transmite el relato de segunda mano. La inspección del lugar, desde tierra y desde el aire, no encontró nada. Su interés está en el expediente mismo: muestra a un mando aéreo regional que investigó con cuidado un relato modesto, separó lo que dijeron los testigos de lo que publicó la prensa y dejó por escrito tanto su explicación como sus dudas.

Lo que queda en papel

Evidencia documentada

  1. Declaraciones de los cuatro soldados ante el comandante militar aéreo de Burgos (15 ene 1975): luz blanco amarillenta de dos a tres metros, posada en el suelo o muy cerca, y después tres o cuatro luces más débiles; ningún objeto, «solamente resplandor»
  2. Solo el conductor vio caer la luz; uno de los soldados iba dormido y no se apeó en la primera parada
  3. Nota informativa de la Academia de Ingenieros (4 ene 1975, «Fuente C, Contenido 4»), publicada por la prensa el 9 de enero como oficial y desmentida como tal por el Diario de Burgos al día siguiente
  4. Inspección del lugar y sobrevuelo en avioneta sin hallar señales; línea de alta tensión de 120.000 voltios que cruza la visual, con fuerte helada y Luna
  5. Conclusiones del informador (15 ene 1975): sugestión, cansancio y conversaciones entre los testigos
Ver 2 evidencias más
  1. La Comisión Nacional de Investigación del Espacio responde (11 feb 1975) que Aire-sur-l'Adour no lanzó ningún globo sonda entre diciembre de 1974 y el 7 de enero de 1975
  2. Resumen del MOA (29 sep 1993): o bien una posible excusa por llegar tarde a diana, o bien una observación real imposible de confirmar

Fuentes

  1. Ministerio de Defensa (España), Biblioteca Virtual de Defensa. Expediente 750101, «Avistamiento de fenómenos extraños en Burgos: 01 de enero de 1975», 24 págs. — Fuente primaria completa: resumen del MOA (1993), información instruida por el comandante militar aéreo de Burgos con las cuatro declaraciones, conclusiones, nota informativa de la Academia, croquis, recortes de prensa y consulta a la CNIE. Licencia CC BY 4.0.
  2. Ministerio de Defensa (España), Biblioteca Virtual de Defensa. Expediente conjunto 690124 (Bis), 690402 (Bis) y 750101 (Bis), «Avistamiento de fenómenos extraños en varios lugares», 1997 — Información complementaria desclasificada en 1997; su documento 0003, «En las proximidades de Burgos», resume el suceso y la opinión del oficial informador.

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