1948·Aztec, Nuevo México

Estados Unidos.Aztec · Nuevo México

El llamado 'otro Roswell': la afirmación de que en marzo de 1948 un platillo de 30 metros con 16 cuerpos humanoides se estrelló cerca de Aztec, Nuevo México, y fue recuperado por el ejército. Lo publicó el periodista Frank Scully en 'Behind the Flying Saucers' (1950). En 1952 el periodista J. P. Cahn lo destapó en la revista True como un fraude de dos estafadores, Silas Newton y Leo GeBauer, que fueron condenados en Denver en 1953 por estafa en una venta de aparatos para localizar petróleo.

Tier B · Indiciario¿Qué significan? →

Evidencia limitada: un solo testigo, un testimonio recogido años después o un relato sin documentación primaria de la época.

Qué fue

88%causa natural o humana

Explicación más probable: posible fraude

Causa natural o humana
Ver el reparto entre las seis explicaciones

Causa natural o humana

Posible fraude86%
Tecnología humana clasificada2%
Tecnología adversaria0%

Sin causa conocida

Indeterminado10%
No humano, ocultado por un Estado2%
No humano, sin control de ningún Estado0%
Por qué: J. P. Cahn, «Flying Saucer Swindlers» (True, agosto de 1956), citado por SMU Physics: «dos hombres, Silas M. Newton y Leo A. GeBauer, fabricaron el fraude y se lo endosaron a un autor crédulo»; en 1952 Cahn había identificado a GeBauer como el «Dr. Gee» del libro de Frank Scully, y las varillas del supuesto material casi indestructible resultaron ser separadores de antena de televisión. Cahn reconoce que en 1952 no pudo probar sus sospechas sobre el motivo: «lo que no puedes probar no lo publicas». (SMU Physics — «Flying Saucers and Frank Scully», resumen de J. P. Cahn, True (sep 1952 y ago 1956) ↗)

Documentos primarios

Contexto · Aztec (Nuevo México)

Contexto · Aztec (Nuevo México)

Aztec New Mexico City Hall.jpg · Wikimedia Commons · Dominio público · abrir original

Hottel Memo

Memorándum de una página que Guy Hottel, agente especial a cargo de la oficina del FBI en Washington, envió al director J. Edgar Hoover el 22 de marzo de 1950. Transmite un relato de oídas, llegado a través de un investigador de la Fuerza Aérea, sobre tres «platillos» con tripulantes recuperados en Nuevo México. El papel es auténtico y el FBI lo publicó en su archivo en línea en 2011, pero no prueba lo que cuenta: no identifica testigos ni fuente primaria, el FBI nunca lo investigó y en 2013 aclaró que publicarlo no autentica su contenido. El relato coincide con el fraude de Aztec que difundieron Silas Newton y Frank Scully, y no hay registros de la Fuerza Aérea que documenten esa recuperación.

ver fuente

La noche en cuestión

El caso Aztec, a veces llamado 'el otro Roswell', nació en las columnas del periodista de la revista Variety Frank Scully en 1949 y alcanzó difusión masiva con su libro de 1950 'Behind the Flying Saucers' (Detrás de los platillos volantes). Según Scully, en marzo de 1948 una aeronave no identificada se había estrellado cerca de Aztec, en el noroeste de Nuevo México, y el ejército había recuperado el aparato con dieciséis cuerpos humanoides en su interior. El relato era espectacular y minucioso: la nave medía unos 30 metros de diámetro (el mayor 'platillo' descrito hasta entonces), provenía supuestamente de Venus, funcionaba según 'principios magnéticos', y cada una de sus dimensiones era 'divisible por nueve'; sus tripulantes, de unos tres pies de altura y vestidos con un uniforme azul oscuro, solo llevaban como alimento unas pequeñas obleas. Scully decía haber hablado con científicos que habían examinado tres platillos caídos, el primero al este de Aztec, y atribuía el relato técnico a un tal «Dr. Gee», un experto anónimo en investigación magnética.

“, nació en las columnas del periodista de la revista Variety Frank Scully en 1949 y alcanzó difusión masiva con su libro de 1950 ”

Detrás de esa narrativa había, en realidad, una estafa. Las fuentes de Scully eran dos hombres, Silas M. Newton y Leo A. GeBauer, que durante los años cuarenta y cincuenta recorrían el suroeste de Estados Unidos intentando vender unos aparatos conocidos en la industria petrolera como 'doodlebugs', que decían capaces de localizar petróleo, gas y agua. Según Cahn, el libro presentaba a Newton como un geofísico de fama mundial y multimillonario, y GeBauer, el «Dr. Gee» del libro, contaba a sus clientes que su máquina funcionaba con los mismos principios magnéticos que los platillos: la historia de Aztec era, en esencia, el envoltorio publicitario de un timo financiero.

El desmontaje llegó por el periodismo de investigación. El reportero J. P. Cahn, del San Francisco Chronicle, trabajó cuatro meses en el caso por encargo de la revista True. En una reunión en la que Newton mostró sus discos del supuesto platillo, Cahn cambió uno de ellos por una imitación con un juego de manos y lo llevó al Stanford Research Institute: era aluminio corriente, de 99,5 % de pureza, del tipo usado para fabricar ollas, y se fundió a 657 grados Fahrenheit, cuando el «Dr. Gee» decía que resistía 10.000. Cahn identificó además a GeBauer como el «Dr. Gee», cosa que Scully le confirmó, y comprobó que GeBauer había sido jefe de laboratorios en la empresa AiResearch y no el director de un programa secreto. True publicó la exposición en septiembre de 1952. Ese otoño, con el millonario de Denver Herman Flader, a quien la pareja había sacado más de 230.000 dólares, la fiscalía de Denver los acusó; en el juicio de noviembre de 1953 un perito en electrónica identificó el aparato como una unidad de sintonía de transmisor de radio de excedentes militares, un geofísico de la Escuela de Minas de Colorado desmontó las máquinas y sus teorías, y el jurado los declaró culpables de estafa y conspiración. En 1954 obtuvieron la libertad condicional a cambio de restituir 82.186 dólares a Flader. Pese a ello, el relato de Aztec ha resurgido periódicamente en la literatura ufológica, reciclado por autores que defienden un núcleo real tras el timo, sin que las fuentes consultadas aporten evidencia física, documental ni testimonial verificable de un estrellamiento.

Ese resurgimiento tiene nombres y fechas. En 1987, William Steinman publicó «UFO Crash at Aztec», escrito con Wendelle Stevens, que tuvo poco eco incluso entre los defensores de los estrellamientos. Desde 1998 la biblioteca pública de Aztec organizó un congreso anual sobre el caso, hasta 2011. En 2012, Scott y Suzanne Ramsey, con Frank Thayer y Frank Warren, publicaron «The Aztec Incident» tras veinticinco años de investigación por su cuenta. Su versión es la que hoy circula en vídeos y redes: unos trabajadores petroleros que acudían a apagar un supuesto incendio de matorral encontraron una gran nave metálica en forma de lente sobre una meseta, con al menos dos cuerpos pequeños dentro, y enseguida llegaron un helicóptero y soldados. Los Ramsey sostienen además que Newton fue víctima de una trampa de Cahn. Pero sus testigos son, según la reseña de Robert Sheaffer en «Skeptical Inquirer», de primera y sobre todo de segunda mano, y el propio Scott Ramsey reconocía en 2004, en el congreso de Aztec: «Solo me quedan testigos de segunda y tercera mano».

Por qué importa

Aztec importa como el caso de crash-retrieval que sí está resuelto, y por eso funciona como ancla de calibración para toda la familia de relatos de 'naves estrelladas y cuerpos recuperados' (Roswell incluido). Su valor es doble: documenta con nitidez el mecanismo por el que nace y se difunde una historia de recuperación (una fuente con un incentivo económico, un periodista crédulo, un libro de éxito), y registra también cómo se desmonta (el periodismo que consigue la muestra física y obtiene aluminio). Aztec es el recordatorio imprescindible de que la narrativa del no humano encubierto tiene, al menos una vez, un origen probadamente fraudulento.

La cadena es sólida: las fuentes eran estafadores con un timo de «doodlebugs» que vender, el «metal alienígena» resultó ser aluminio de ollas, el fraude se expuso en prensa y acabó en una condena penal, y las fuentes consultadas no aportan rastro material o documental del supuesto estrellamiento. Lo que queda abierto es solo que no se puede demostrar un negativo absoluto sobre lo ocurrido en el desierto. El contraste con Roswell es deliberadamente instructivo: muestra que dos relatos de estructura casi idéntica pueden tener estatus epistémico opuesto según la evidencia, y que la etiqueta 'crash-retrieval' no confiere por sí misma credibilidad. Aztec es el caso que enseña a pedir la muestra de metal antes de creer en la nave.

Lo que queda en papel

Evidencia documentada

  1. Columnas de Frank Scully (Variety, 1949) y su libro «Behind the Flying Saucers» (1950) con el relato del estrellamiento de Aztec
  2. Afirmación de un platillo de 99,99 pies (unos 30 m) con 16 cuerpos de unos tres pies, «probablemente de Venus», con dimensiones «divisibles por nueve»
  3. Fuentes reales: Silas Newton y Leo GeBauer («Dr. Gee»), vendedores de «doodlebugs» para localizar petróleo
  4. J. P. Cahn (True, sep 1952): disco cambiado con un juego de manos y analizado en el Stanford Research Institute, aluminio del 99,5 % que se fundió a 657 °F
  5. Condena de Newton y GeBauer en Denver por estafa y conspiración (1953), con libertad condicional y restitución en 1954 (Cahn, True, 1956)
  6. Las fuentes consultadas no aportan evidencia física, documental o testimonial verificable de un estrellamiento

Fuentes

  1. Wikipedia — Aztec crashed saucer hoax — Fuente secundaria (enciclopedia).
  2. SMU Physics — 'Flying Saucers and Frank Scully'
  3. J. P. Cahn, «The Flying Saucers and the Mysterious Little Men», True (sep 1952), escaneo en SMU Physics — Fuente primaria: la investigación original, con el cambio del disco y el análisis del Stanford Research Institute.
  4. J. P. Cahn, «Flying Saucer Swindlers», True (ago 1956), escaneo en SMU Physics — Fuente primaria: la denuncia de Herman Flader, el juicio de Denver de 1953 y la condena.
  5. FBI Vault — Hottel Memo
  6. FBI clarification statement (2013)
  7. Robert Sheaffer — «The Aztec Saucer Crash Story Rises from the Dead?», reseña de «The Aztec Incident» (Skeptical Inquirer, nov-dic 2012) — El libro de Steinman (1987), los congresos de Aztec (1998-2011) y la versión de los Ramsey, con la calidad de sus testigos.
  8. Dale Rodebaugh — «Symposium: Is the UFO truth in Aztec?» (The Durango Herald, 21 mar 2004), copia en ufology.patrickgross.org — La cita de Scott Ramsey sobre sus testigos de segunda y tercera mano.

Fisionomía de la entidad (1)

Casos relacionados