1995·Aeropuerto Internacional Bariloche

Argentina.Bariloche · Vuelo AR 674

La noche del 31 de julio de 1995, con Bariloche a oscuras por un apagón, la tripulación del vuelo AR 674 de Aerolíneas Argentinas informó por radio de «un objeto a la derecha formándonos» durante la aproximación; minutos después falló el generador del aeropuerto y el avión tuvo que abortar el aterrizaje. La Fuerza Aérea Argentina (CEFAE 2018, CIAE 2025) lo resolvió como multicausal: el avión de Gendarmería GN-705, mucho más cerca de lo que creía la torre, y un proyector de discoteca cuyo operador firmó un acta. La explicación del proyector descansa en parte en recuerdos reconstruidos décadas después.

Tier A · Aceptable¿Qué significan? →

Evidencia institucional: varios testigos independientes identificados, o documentación oficial de la época, sin un registro instrumental que los corrobore.

Qué fue

78%causa natural o humana

Explicación más probable: faro o reflector

Causa natural o humanaSin causa conocida
Ver el reparto entre las seis explicaciones

Causa natural o humana

Luz o actividad humana · Faro o reflector75%
Tecnología humana clasificada2%
Tecnología adversaria1%

Sin causa conocida

Indeterminado18%
No humano, sin control de ningún Estado3%
No humano, ocultado por un Estado1%
Por qué: Conclusión de la CEFAE (2018): se confirma oficialmente la hipótesis de la investigación inicial, «sugiriendo como posible causa: el reflejo en la base nubosa del haz de un proyector», el trazador de cielo que Juan Carlos Rivero probaba esa noche. Cubre la fase del lago; la CIAE (2025) dejó la fase de aproximación como «Tipo B». (Fuerza Aérea Argentina, CEFAE — Informe anual 2018, caso Bariloche 1995, pp. 75-76 ↗)

Documentos primarios

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«UFO's and Defense: What Should We Prepare For» — informe COMETA (1999) + carta de Carol Rosin

«Les OVNI et la Défense: à quoi doit-on se préparer?» es el informe de unas 90 páginas que publicó en julio de 1999 COMETA, un comité privado de generales y oficiales franceses retirados y expertos aeroespaciales, presidido por el general Denis Letty y con varios antiguos auditores del IHEDN. Revisó casos con radar, intercepciones y testigos calificados, entre ellos los de Air France 3532 y Bariloche, y concluyó que para un residuo de alrededor del 5 % la hipótesis extraterrestre era la más racional. No es un documento del gobierno francés ni del Ministerio de Defensa, y su conclusión es un argumento por descarte sobre casos ya conocidos, no evidencia nueva. La copia que se embebe aquí incluye una carta de Carol Rosin.

NASA (PURSUE Release 01) · Dominio público · obra del Gobierno de EE. UU. · abrir original

La noche en cuestión

El 31 de julio de 1995, de noche, entre las 20:00 y las 21:00 hora local, dos aviones procedentes de Buenos Aires convergían con pocos minutos de diferencia sobre el Aeropuerto Internacional Teniente Luis Candelaria de San Carlos de Bariloche: el Boeing 727 del vuelo AR 674 de Aerolíneas Argentinas, con el comandante Jorge Polanco, el copiloto Carlos Dortona, el ingeniero de vuelo Jorge Allende y un piloto de la empresa invitado en la cabina, y un Piper PA-31T Cheyenne de Gendarmería Nacional, matrícula GN-705, con los comandantes Juan Domingo Gaitán y Rubén Cipuzak y un mecánico. La torre les avisó de que la ciudad estaba sin luz y de que el aeropuerto funcionaba con su grupo electrógeno. En el tramo de alejamiento del procedimiento de aproximación, la tripulación del 727 vio una luz «a las once» y la comunicó a la torre, que respondió: «Okey recibido, este tránsito tendría que estar ahora a cuarenta millas de Bariloche». Ya en final, a unas diez millas, el 727 transmitió: «Sí, tenemos un objeto a la derecha formándonos y arriba estamos viendo la otra aeronave. El objeto tiene dos luces intermitentes brillantes... no sé, creemos que es un plato volador». Ante el jefe del aeropuerto, Polanco declaró después que vio «luces verdes en sus extremos y una fuerte luz naranja en el centro», y a lo largo de los años ha descrito un avistamiento de unos diecisiete minutos, con el objeto junto a la punta del ala. El episodio quedó popularizado como «Caso Polanco».

La noche tuvo dos apagones distintos, y conviene separarlos. El primero afectó a toda la ciudad. El jefe del distrito Bariloche de Energía Río Negro, el ingeniero Etchegoyen, explicó el 2 de agosto de 1995 a los investigadores Heriberto Janosch y Virgilio di Pelino que se debió a un error de maniobra en la estación transformadora que recibe 132.000 voltios desde Alicurá, que sobrecargó los dos transformadores y los hizo salir de servicio; la Cooperativa de Electricidad Bariloche lo atribuyó también a un error humano, y la prensa local y la Fuerza Aérea lo fechan a las 20:17 (Janosch lo situaba entre las 20:05 y las 20:15). Esa causa ordinaria está registrada. El segundo apagón es el que coincidió con la aproximación: a las 20:47, con el 727 en final, se apagó el grupo electrógeno del aeropuerto, y con él las luces de pista, y el avión tuvo que dar motor y ascender para esperar. Según Janosch, el jefe del aeropuerto, mayor Jorge Oviedo, no encontró explicación para esa falla porque el equipo había arrancado con normalidad; décadas después, el encargado de operaciones Daniel García explicó a la Fuerza Aérea que el generador no podía alimentar a la vez las luces de pista, de rodaje y de plataforma, lo que abre una causa no extraordinaria, aunque no demostrada. El grabador de la torre dejó de registrar unos cuatro minutos por el corte, y el operador de torre Alfredo Blanco atribuye las anomalías que vio en su instrumental a las oscilaciones de voltaje. Hay además un testimonio que ninguna explicación cierra del todo: el meteorólogo Nicolás Araya declaró que a las 19:50 fue enceguecido por una fuerte luz amarilla que se desplazaba a gran altura por detrás de la torre; la Fuerza Aérea sostiene que la hora es errónea y propone el destello de un reflector del aeropuerto por sobretensión, algo que admite no poder reproducir.

Las condiciones meteorológicas también pesan. Un temporal descargó nieve sobre la ciudad durante unas catorce horas, con acumulaciones de 40 a 60 centímetros según la prensa local, y según la prensa local la nevada no provocó por sí sola ningún corte. El parte aeronáutico daba dos octavos de nubes, con capas delgadas de nubosidad estratiforme y la isoterma de cero grados a nivel del suelo; el piloto invitado en la cabina del 727 recuerda más bien cuatro octavos y dice que el tramo de alejamiento lo hicieron entre nubes. Esas capas de cristales de hielo son la pantalla sobre la que, según la Fuerza Aérea, se reflejó el haz del proyector.

Durante la aproximación, cuando la torre preguntó al GN-705 si veía lo que informaba el 727, la respuesta fue «todavía no vemos nada»; Cipuzak contó después a Lianza que en ese momento «algo nos encandiló», y según el informe de 2018 un par de millas más adelante confirmaron ver una luz a la derecha del 727, aunque el informe de 2025 afirma que la tripulación de Gendarmería nunca vio la luz que acompañaba al 727. La segunda fase ocurrió tras el escape. El GN-705, sobre la vertical del aeropuerto a unos 11.000 pies, vio una luz que sobrevolaba rápidamente el lago Nahuel Huapi por debajo de ellos, hacia el oeste, y que en «una evolución extraña» subió de golpe en ángulo recto hasta detenerse en una fina capa de nubes; Gaitán diría que «ascendió abruptamente, a 90° hacia la capa de nubes y se detuvo instantáneamente allí». El 727, en el viraje de regreso a 10.000 pies, confirmó por radio que la tenía a su izquierda: es la observación simultánea desde los dos aviones que la propia comisión considera más firme. La luz pasó luego por delante y por debajo del 727, hacia el sur, y desapareció. El 727 aterrizó a las 21:09 y el GN-705 a las 21:18. En tierra la vieron el matrimonio Cabral, en Dina Huapi, el personal de la torre y el meteorólogo. Bariloche no tenía entonces radar de control de tránsito, y no se ha publicado ninguna fotografía del objeto: la evidencia es testimonial y radiofónica.

La Fuerza Aérea Argentina publicó su respuesta en dos entregas firmadas por el comodoro (R) Rubén Lianza. En el informe anual de la CEFAE de 2018 retomó la hipótesis que Janosch había planteado en 1995 (y que el comandante de Regiones Aéreas, brigadier Horacio Genolet, ya había dicho entonces que no debía descartarse): el haz de un proyector busca cielo que Juan Carlos Rivero probaba esa noche, con grupo electrógeno propio, en la discoteca Roket de la costanera. Un empleado de la discoteca, Sergio Segade, escribió en 2004 que «hasta yo lo vi reflejado esa noche sobre el cielo y me di cuenta que era el proyector», y Roberto Benavente, el comandante de 747 que viajaba en la cabina del 727, tuvo según Janosch la impresión de que eran «luces de un proyector». Las transcripciones de radio muestran además que el GN-705, por un error de navegación, estaba a unas 11 millas del aeropuerto cuando la torre lo creía a 22, y que voló casi en formación a la derecha del 727 y unos 6.500 pies más arriba. Gaitán, en cambio, dijo a Janosch en televisión que estaban «a 18 millas de distancia» detrás del 727, algo que el propio informe de 2018 llama «una clara contradicción» con el dibujo y el testimonio de Cipuzak. En la ampliación de la CIAE de 2025 la comisión reconoció que el proyector no podía alcanzar la zona de la fase este (su barrido hacia el este estaba limitado a unos 74° de rumbo y su alcance a unos 10 km), así que atribuyó esa fase a dos estímulos sucesivos, las luces del propio Piper y las del proyector con acetatos de colores sobre Dina Huapi, y la clasificó como «Tipo B», explicada con fundamento pero sin prueba absoluta. La fase oeste, sobre el lago, la clasificó como «Tipo A»: Rivero firmó un acta ante un abogado describiendo un barrido rasante hacia el oeste seguido de un ascenso a 90°, y su trayectoria coincide con el dibujo que Cipuzak entregó en 1996. El punto débil es el reloj: una tabla difundida por investigadores civiles sitúa el fin de la prueba del proyector a las 20:31, antes del escape de las 20:47, y la comisión la rechaza reconstruyendo, a partir de lo que Rivero recordaba treinta años después, un inicio hacia las 20:27 y un final hacia las 20:52. Además, la cuenta de la comisión suma los 25 minutos que Rivero atribuía a todo el trabajo, traslado incluido, a partir del fin de ese traslado; contados desde el corte de las 20:17, la prueba habría terminado hacia las 20:42, antes del escape y de la fase del lago. La comisión subraya también que nueve de sus diez testigos describieron «una luz» y solo el comandante una estructura; en ese recuento, la opinión del ingeniero de vuelo, a quien no pudo localizar, está tomada de lo que contaron los otros dos pilotos, y en 1995 Janosch lo había citado describiendo una luz verde y naranja muy fuerte que se acercó mucho al avión a una «velocidad muy difícil de imaginar».

Por qué importa

La fuerza aérea de su país le hizo seguimiento institucional, con transcripciones de radio que el Ministerio de Defensa hizo públicas en 2020 a pedido de un grupo civil, y con testimonio de dos tripulaciones profesionales. Su fama internacional le debe mucho al informe francés COMETA de 1999, que, citando al SEPRA, lo presentó como un caso en que los apagones de la ciudad y del aeropuerto estaban «directamente relacionados con la presencia del objeto» y en que el otro avión «observó el mismo fenómeno»; ese informe reapareció en la publicación de archivos del Pentágono de mayo de 2026. Las dos afirmaciones chocan con el registro: el apagón de la ciudad tiene causa técnica consignada, y cuando el 727 informó del objeto a su derecha, el GN-705 respondió que todavía no veía nada.

La calibración debe descontar el elemento que la cultura popular trata como decisivo, pero sin tirar lo que queda. El corte general tiene una causa ordinaria documentada; la falla del generador del aeropuerto no la tiene demostrada, aunque sí una plausible. Lo que queda es un avistamiento de luces por dos tripulaciones, sin radar ni fotografía, para el que la Fuerza Aérea Argentina ha publicado una explicación mundana detallada: un Piper de Gendarmería mal situado que acompañó al 727 y el haz de un proyector cuyo operador firmó un acta. Esa explicación es fuerte en la forma para la fase del lago, donde la maniobra descrita por Gendarmería y la del proyector coinciden en forma y lugar, aunque su horario descansa en una cuenta que, rehecha desde el corte de luz, hace terminar la prueba antes del escape; y es más débil para la fase de la aproximación, que la propia comisión dejó como «Tipo B» y cuya cronología depende de recuerdos reconstruidos.

Lo que queda en papel

Aeropuerto Internacional Teniente Luis Candelaria de Bariloche, Argentina.

Aeropuerto Internacional Teniente Luis Candelaria de Bariloche, destino del vuelo AR 674 de Aerolíneas Argentinas implicado en el avistamiento de 1995.

Wikimedia Commons · CC BY-SA 3.0

Evidencia documentada

  1. Transcripción de las comunicaciones con la torre: el 727 informa de «un objeto a la derecha formándonos»; la torre cree que el GN-705 está a 40 y luego a 22 millas, y no confirma ningún tránsito no identificado
  2. Declaraciones ante el jefe del aeropuerto de Polanco, del operador de torre Blanco, del encargado de operaciones García y del meteorólogo Araya
  3. Apagón de la ciudad (hacia las 20:17) atribuido por Energía Río Negro a un error de maniobra en la estación transformadora alimentada desde Alicurá
  4. Falla del grupo electrógeno del aeropuerto a las 20:47, con el 727 en final, que obligó a abortar el aterrizaje; causa no demostrada
  5. Informe CEFAE 2018: hipótesis del proyector de la discoteca Roket, con acta firmada por su operador, y error de posición del GN-705
Ver 2 evidencias más
  1. Informe CIAE 2025: fase oeste «Tipo A» (proyector) y fase este «Tipo B» (Piper de Gendarmería y luces lejanas del proyector); horario del proyector reconstruido de memoria, que contado desde el corte de las 20:17 termina hacia las 20:42, antes del escape
  2. Informe COMETA (1999): relato del SEPRA con los apagones «directamente relacionados» con el objeto, contradicho por el registro

Fuentes

  1. CIAE (ex-CEFAe, reestructurada en 2019) — Fuerza Aérea Argentina — Oficina oficial de estudios aeroespaciales
  2. Fuerza Aérea Argentina, CEFAE — Informe anual 2018 (caso Bariloche 1995, p. 51 y ss.) — Primera respuesta institucional: hipótesis del proyector de la discoteca Roket. Licencia CC BY 4.0.
  3. Fuerza Aérea Argentina, CIAE — Informe anual 2025 (ampliación del caso Bariloche 1995, pp. 130-153) — Conclusión multicausal: fase oeste 'Tipo A' con acta del operador del proyector; fase este 'Tipo B'.
  4. Janosch, H. & di Pelino, V. — «El ovni de Bariloche», El Ojo Escéptico n.º 14 (diciembre de 1995), reproducido en Factor el Blog — Investigación de 1995 con la declaración de la empresa eléctrica sobre el apagón; texto de época en un blog.
  5. El Cordillerano — «Desclasifican información sobre el OVNI avistado en el aeropuerto en 1995» (18 sep 2020) — Publicación de las transcripciones por el Ministerio de Defensa; datos del corte y del temporal.
  6. COMETA — «Les OVNI et la défense» (1999), traducción inglesa incluida en la publicación del Departamento de Guerra (espejo de archive.org) — Sección 2.5, versión del SEPRA que vincula los apagones al objeto.
  7. Informe COMETA 'Les OVNI et la Défense' (1999), traducción inglesa «UFOs and Defense: What Should We Prepare For?» — copia de archive.org (sustituye a la de CUFOS, retirada en oct 2026) — Documento primario (traducción inglesa completa, 83 pp.).

Casos relacionados

Actores asociados (1)