1994·Cando (A Pedrada), Outes, Galicia, España

España.Evento de Cando · Galicia

Al amanecer del 18 de enero de 1994, decenas de personas vieron un objeto luminoso muy brillante descender sobre Galicia (España), algunas durante un minuto. A menos de un kilómetro del punto de «impacto» proyectado apareció en A Pedrada (Cando, Outes) un «cráter» de 29 por 13 metros, con unos 200 m³ de suelo perdidos y pinos de más de 20 metros lanzados ladera abajo, pero sin meteorito ni materiales extraños. El estudio de 1998 descartó un bólido y un impacto y propuso una erupción de gases del subsuelo; un coautor lo atribuyó a un deslizamiento tras lluvias intensas.

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Evidencia institucional: varios testigos independientes identificados, o documentación oficial de la época, sin un registro instrumental que los corrobore.

Qué fue

72%causa natural o humana

Explicación más probable: atmosférico

Causa natural o humanaSin causa conocida
Ver el reparto entre las seis explicaciones

Causa natural o humana

Fenómeno natural · Atmosférico70%
Tecnología humana clasificada2%
Tecnología adversaria0%

Sin causa conocida

Indeterminado27%
No humano, sin control de ningún Estado1%
No humano, ocultado por un Estado0%
Por qué: Docobo, Spalding, Ceplecha y otros, Meteoritics & Planetary Science 33 (1998): por los avistamientos «se concluye que el objeto no era una bola de fuego meteórica (bólido)»; como no aparecieron meteoritos ni materiales de choque, «un impacto es muy improbable», y proponen una erupción de gases de la tierra que abrió el cráter, cuya columna, al interactuar con la electricidad atmosférica, produjo la bola de fuego observada. La presentan como «una posible explicación», no como una identificación. (Docobo, J. A. et al. — «Investigation of a bright flying object over northwest Spain, 1994 January 18», Meteoritics & Planetary Science 33 (1998): 57-64 ↗)

Documentos primarios

Contexto · Cando (Galicia, España), donde cayó el objeto que dejó el cráter

Contexto · Cando (Galicia, España), donde cayó el objeto que dejó el cráter

Churche of San Tirso de Cando, Cando, Outes, A coruña.jpg · Wikimedia Commons · CC BY 2.0 · abrir original

Docobo, Spalding, Ceplecha, Díaz-Fierros, Tamazian y Onda, «Investigation of a bright flying object over northwest Spain, 1994 January 18», Meteoritics & Planetary Science 33 (1998)

El estudio científico del suceso: recoge los testimonios, las medidas del cráter de Cando, la lluvia de enero y el apéndice de Onda. Concluye que el objeto no era un bólido, que un impacto es muy improbable porque no aparecieron meteoritos ni materiales de choque, y propone una erupción de gases de la tierra que abrió el cráter. Copia del ADS de Harvard; el artículo tiene derechos de la revista, por eso va como enlace.

Meteoritics & Planetary Science · NASA ADS · ver fuente

La noche en cuestión

Al amanecer del 18 de enero de 1994, poco antes de las 8:15 hora local y unos 45 minutos antes de la salida del sol, muchas personas vieron desde la zona de Santiago de Compostela un objeto luminoso muy brillante que descendía de norte-noreste a oeste-suroeste, con una pequeña cola rojo-anaranjada y un tamaño aparente que algunos compararon con el de la luna llena. El Observatorio Astronómico Ramón María Aller, de la Universidad de Santiago, reunió 34 testigos y midió con teodolito las posiciones de los más fiables; algunos lo siguieron alrededor de un minuto, y una pareja que viajaba en coche paró, bajó y lo vio caer bruscamente tras el horizonte. A diferencia de un meteoro corriente, no se extinguió en vuelo. El estudio que publicaron en 1998 el astrónomo José Ángel Docobo, el físico Richard Spalding, de los laboratorios Sandia, el astrónomo checo Zdeněk Ceplecha y otros tres autores concluyó, por su trayectoria baja y lenta y por su brillo, que no era una bola de fuego meteórica. Descartaron también otras causas: la etapa PAM-D de un satélite Navstar reentró ese día, pero muy lejos de España; según el Ejército del Aire, sus radares no registraron anomalías ni hubo maniobras militares, y las autoridades excluyeron el impacto de un misil.

El 22 de abril de 1994 una vecina, E. Dosil, llamó al observatorio para contar que en enero había ocurrido algo extraño en el lugar de A Pedrada, parroquia de Cando, concello de Outes, a menos de un kilómetro del punto de «impacto» proyectado: una gran cantidad de tierra y árboles había salido despedida dejando un «cráter». Los investigadores midieron un socavón irregular de unos 29 por 13 metros y 1,5 de profundidad, con una pérdida de suelo estimada en unos 200 metros cúbicos. Numerosos árboles de más de 20 metros habían sido lanzados entre 50 y 100 metros ladera abajo, por encima de un camino de dos metros que quedó limpio, mientras el borde inferior del «cráter» seguía intacto; los árboles que quedaban en pie más abajo tenían tierra y restos vegetales incrustados a más de tres metros de altura. No se recuperaron meteoritos, artefactos ni materiales ajenos al lugar, y nada mostraba huellas de choque, de modo que el estudio juzgó un impacto muy improbable. La fecha del socavón no es segura: los vecinos la situaban entre finales de 1993 y febrero de 1994, aunque la gran mayoría la puso a mediados de enero, y el sismógrafo de Santiago no funcionó el 17 y el 18 de enero por una avería en la línea telefónica. Aun así, los autores estimaron en solo unos pocos puntos porcentuales la probabilidad de que el objeto luminoso y el socavón fueran sucesos independientes.

La explicación que proponen es geofísica: una erupción de gases de la tierra habría abierto el cráter, y la columna de gas ascendente, al interactuar con la electricidad atmosférica, habría producido la bola de fuego que se vio desplazarse por el cielo, un mecanismo que conecta con algunas de las hipótesis barajadas para la explosión de Sasovo, en Rusia. El mismo artículo recoge la lectura contraria. En los primeros 17 días de enero cayeron unos 400 milímetros de lluvia en la zona, y en un apéndice el coautor Y. Onda, especialista en deslizamientos, propone que el socavón fue un deslizamiento por erosión interna del agua subterránea («piping») y que la coincidencia de fechas puede ser casual; otro pequeño deslizamiento, a 300 metros al noroeste, que según el propietario apareció el mismo día, fue juzgado típico y corriente por el edafólogo F. Díaz-Fierros. Los autores presentan la erupción de gas como «una posible explicación» capaz de reconciliar las observaciones, no como una identificación cerrada, y el episodio quedó como una pequeña anomalía geofísica citada desde entonces como el «pequeño Tunguska» gallego.

Por qué importa

Cando importa como una réplica a pequeña escala (y en suelo europeo) del problema que plantean Tunguska y Sasovo: un evento que combina un fenómeno luminoso aéreo con un daño físico considerable en tierra y, sin embargo, no deja el material que cabría esperar. Su valor es que refuerza, con un tercer caso independiente, que existe una clase de anomalías terrestres genuinas (socavones, devastación localizada, bólidos) cuya causa exacta puede quedar sin determinar sin que ello implique nada extraordinario en el sentido ufológico.

La incógnita está en el mecanismo, no en la naturaleza terrestre del suceso. Las dos hipótesis que se plantearon (impacto de meteorito y erupción de gas del subsuelo) son ambas prosaicas, y el propio estudio descartó la primera por la falta de material ajeno y de huellas de choque, en favor de la misma familia de mecanismos (emisiones súbitas de gas) que se invoca para Sasovo; aun así, sus autores la presentan como una posibilidad, no como un veredicto. Cando cumple una función de coherencia: junto a Tunguska, Cheliábinsk y Sasovo, delimita un 'género' de eventos energéticos naturales que conviene tener bien caracterizado, precisamente para no confundir un bólido o un venteo de gas con una manifestación anómala.

Lo que queda en papel

Evidencia documentada

  1. Objeto luminoso muy brillante visto por 34 testigos al amanecer del 18 ene 1994 (hacia las 8:15), algunos durante un minuto; según el estudio de 1998, no era un bólido
  2. «Cráter» de 29 × 13 m y 1,5 m de profundidad en A Pedrada (Cando, Outes), a menos de 1 km del punto de «impacto» proyectado; unos 200 m³ de suelo perdidos
  3. Árboles de más de 20 m lanzados 50-100 m ladera abajo sobre un camino que quedó limpio; tierra incrustada a más de 3 m en los árboles en pie
  4. Ningún meteorito ni artefacto; impacto «muy improbable»; sin anomalías de radar ni maniobras militares; la reentrada del PAM-D fue muy lejos
  5. Fecha incierta del socavón (hallado el 22 abr 1994; sismógrafo inoperativo el 17-18 ene); los autores dan solo unos pocos puntos porcentuales a que sean sucesos independientes
Ver 2 evidencias más
  1. Unos 400 mm de lluvia en los primeros 17 días de enero; el coautor Onda propone un deslizamiento por «piping» y una coincidencia casual
  2. Hipótesis principal de Docobo, Spalding, Ceplecha y otros (Meteoritics & Planetary Science, 1998): erupción de gases del subsuelo cuya columna produjo la bola de fuego

Fuentes

  1. Wikipedia — Cando, Spain (1994 Cando event)
  2. Docobo et al. — análisis del evento de Cando (Meteoritics & Planetary Science, 1998) — Fuente primaria: el estudio científico del suceso, con las medidas del cráter y la hipótesis de la erupción de gases.
  3. Virtual Globetrotting — '1994 Cando event site'
  4. Docobo, Spalding, Ceplecha, Díaz-Fierros, Tamazian y Onda, «Investigation of a bright flying object over northwest Spain, 1994 January 18», Meteoritics & Planetary Science 33 (1998): 57-64, texto completo en ADS — Fuente primaria: el artículo completo, con los testimonios, las medidas del cráter, la lluvia de enero y el apéndice de Onda.

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