1993·Escuadrón de Vigilancia Aérea n.º 10, monte Iroite (Noia, A Coruña)

España.Noia · el bólido verde del monte Iroite

Al amanecer del 23 de noviembre de 1993, el teniente coronel jefe del Escuadrón de Vigilancia Aérea n.º 10 y cuatro hombres de su unidad, en dos coches que llegaban al control de entrada del monte Iroite (Noia), vieron durante tres o cuatro segundos un núcleo verde con una estela blanca amarillenta que cruzó recto y en silencio a unos 20° sobre el horizonte. El oficial informador concluyó que pudo ser un meteorito, y el general jefe del Mando Aéreo del Centro lo atribuyó a un fenómeno natural.

Tier A · Aceptable¿Qué significan? →

Evidencia institucional: varios testigos independientes identificados, o documentación oficial de la época, sin un registro instrumental que los corrobore.

Qué fue

89%causa natural o humana

Explicación más probable: meteoro o bólido

Causa natural o humana
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Causa natural o humana

Objeto astronómico · Meteoro o bólido86%
Tecnología humana clasificada2%
Tecnología adversaria1%

Sin causa conocida

Indeterminado8%
No humano, sin control de ningún Estado2%
No humano, ocultado por un Estado1%
Por qué: «Es juicio de esta Jefatura que el avistamiento objeto del presente expediente puede tratarse de un fenómeno natural (metorito [sic] o similar)»; y «la velocidad y la trayectoria rectilínea, no dan lugar a conjeturar que pudiera tratarse de algún tipo de vehículo de origen desconocido». El oficial informador había llegado a lo mismo: «pudiera tratarse de un meteorito». Ninguna observación desde otro lugar permite reconstruir la trayectoria. (General jefe del Mando Aéreo del Centro, «Juicio del general jefe del MACEN / propuesta razonada de clasificación» (expediente 01-MACEN-93, f. 0122); juicio del oficial informador, 4 ene 1994 (f. 0026) ↗)

Documentos primarios

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Expediente 01-MACEN-93 del Ejército del Aire (extracto, 15 págs.): portada y resumen del MOA, informe y cuestionario del teniente coronel jefe del EVA-10, juicio del oficial informador, datos meteorológicos, consultas a operaciones y al radar, cuestionarios de dos testigos y juicio del general jefe del MACEN

Fuente: Biblioteca Central del Ejército del Aire y del Espacio / Biblioteca Virtual de Defensa · CC BY 4.0 · abrir original

La noche en cuestión

Hacia las 08:15 del 23 de noviembre de 1993, poco antes de la salida del Sol, dos coches con personal del Escuadrón de Vigilancia Aérea número 10 (EVA-10) subían al monte Iroite, en la sierra del Barbanza, entre las rías de Noia y Arousa, donde la estación de radar ocupa la cumbre a unos 680 metros de altitud. En el primero, parado ante la caseta del control de entrada, iban un brigada y dos sargentos primeros; unos doscientos o trescientos metros más atrás, a la salida de una curva de la carretera, llegaba el coche oficial del teniente coronel jefe del escuadrón, conducido por un soldado. Los cinco vieron, durante tres o cuatro segundos, lo que el teniente coronel describió el mismo día como una «traza a gran velocidad con núcleo luminoso verde, luz propia y estela con ignición blanca-amarilla». El cielo estaba despejado en la dirección del avistamiento, con nubes y bruma matinal hacia el este según dos testigos; el jefe anotó «CAVOK» y la estación meteorológica automática del propio escuadrón registró calma total, unos 7 °C y un 59 % de humedad. La tabla del expediente fija la salida del Sol a las 07:10 en hora universal, pero un cálculo de efemérides la sitúa hacia las 07:36, y el piranómetro de la estación no registra radiación hasta después de las 07:50: a la hora del avistamiento el Sol seguía unos cuatro grados bajo el horizonte, el jefe marcó «crepúsculo» y uno de los testigos escribió que «el sol todavía no había aparecido por encima de las montañas»; la Luna no salía hasta primera hora de la tarde.

Al día siguiente, 24 de noviembre, el teniente coronel remitió desde Noya el informe al comandante en jefe del Mando Operativo Aéreo, en Torrejón, conforme a la instrucción general IG-40-5. Lo acompañaba su propio cuestionario, fechado el 23: trayectoria «rectilínea y uniforme, paralela al suelo», unos 20° sobre el horizonte, de sureste a noroeste, «velocidad comparable a la de un meteorito», distancia «inestimable». Comparó la luz verde con una «bengala marina» y la cola con un «fuego de artificio de color blanco amarillento»; estimó la cabeza casi del diámetro de la Luna llena y la estela en cinco veces ese tamaño, y no oyó ningún ruido. No vio el final de la trayectoria porque se lo taparon los edificios del escuadrón.

El 1 de diciembre el Mando Operativo Aéreo pidió al general jefe del Mando Aéreo del Centro (MACEN) que nombrara un oficial informador y abrió el expediente 01-MACEN-93; el día 3 se designó a un capitán del propio EVA-10. Los mensajes de esos días fechan el avistamiento y el informe en octubre, y el propio cuestionario del jefe, fechado el 23 de noviembre, anota «MES 10» en la casilla de la fecha del suceso; es un error que el resto del expediente corrige: la carta entró en el Mando Operativo Aéreo el 29 de noviembre, la tabla meteorológica es la del 23 de noviembre, el segundo cuestionario del jefe, de diciembre, pone noviembre, y el 23 de octubre a esa hora el Sol ya habría salido. El capitán tomó cuestionarios a los cinco testigos a mediados de diciembre. Los del primer coche coinciden en lo esencial: un sargento primero que iba en el asiento trasero vio «un cuerpo verde, ahuevado, seguido por una estela blanca chispeante», que «recordaba una bengala por la intensidad y los colores aunque con bordes más definidos y sin halo»; el conductor, sargento primero de abastecimientos, creyó primero que era el reflejo de un vehículo en el parabrisas y describió la estela como «la de los cohetes de fiestas»; el tercero, sentado junto al conductor, lo vio llegar por la izquierda «haciéndose mayor cada vez», cruzar a unos 30° de inclinación y perderse tras una loma, y lo describió como «sólido», de un verde fosforescente y en forma de cono. El soldado que conducía el coche del jefe lo comparó con una pelota o un renacuajo con cola, de una veinteava parte de la Luna llena, y escribió que pensó que «podría tratarse de un meteorito», aunque por el color y la dirección tenía dudas. Según el sargento del asiento trasero, el teniente coronel llegó a la caseta al momento y les preguntó por el fenómeno, que él también había visto desde más atrás.

El capitán añadió al expediente lo que pudo comprobar. La sección de operaciones del MACEN informó de que entre las 07:00 y las 09:00 hora local no constaba actividad de aeronaves militares en la zona, ni ejercicios de tiro ni ensayos de armamento. El brigada operador de servicio en la sala de operaciones del propio EVA-10 declaró que en ese intervalo no se detectó ningún eco anómalo y que el tráfico era escaso y normal. Un subteniente del escuadrón, pescador nocturno en las playas del Barbanza, dejó constancia de que ve muchas estrellas fugaces, casi todas de caída inclinada, de que en contadas ocasiones aparecen otras mayores, de trayectoria horizontal y uno o dos segundos de duración, y de que unas pocas tienen luz verde o azulada. El 4 de enero de 1994 el capitán cerró su juicio marcando que los fenómenos se debieron a causas «probablemente explicables»: por los testimonios y los datos aportados, era de parecer que «pudiera tratarse de un meteorito».

El general jefe del MACEN escribió que el avistamiento «puede tratarse de un fenómeno natural», un meteorito o similar, y atribuyó la luz verde a la composición del cuerpo y al ángulo bajo de observación; añadió que «la velocidad y la trayectoria rectilínea, no dan lugar a conjeturar que pudiera tratarse de algún tipo de vehículo de origen desconocido» y, como no había «otros contactos visuales próximos o de otro tipo ni reacciones posteriores o daños a personas o cosas», propuso tratarlo como información sin clasificar. El 20 de enero de 1994 remitió el expediente al Mando Operativo Aéreo con ese criterio, y el 24 de octubre de 1996 el oficial de inteligencia del MOA lo propuso para su desclasificación.

Por qué importa

El caso de Noia vale sobre todo por lo bien documentado que está algo corriente. Cinco militares de una unidad de vigilancia aérea, en dos coches separados por unos cientos de metros, vieron lo mismo durante tres o cuatro segundos, y cada uno dejó su cuestionario con dibujos, croquis y una descripción con sus palabras. Las versiones encajan entre sí en lo que importa: una cabeza verde brillante, una estela que tres de ellos vieron blanca o amarillenta y chispeante y los otros dos del mismo verde, una trayectoria recta y casi horizontal, ningún sonido, una duración de pocos segundos. Encajan también con lo que se sabe de los bólidos, los meteoros muy brillantes que dejan una estela fragmentada y a menudo muestran un tono verde. El propio jefe del escuadrón, en el cuestionario del mismo día, comparó su velocidad con la de un meteorito, y el soldado conductor pensó en lo mismo al verlo, aunque el color y la dirección le hicieron dudar.

Las discrepancias son las habituales en un suceso de cuatro segundos visto sin aviso. La hora va de las 08:15 a las 08:20; la elevación, de 20° a 30°; el tamaño de la cabeza, de una veinteava parte de la Luna llena al disco lunar entero; uno lo vio acercarse y crecer, otro la describió como un cono sólido. El radar del propio escuadrón no registró ningún eco anómalo, lo que tampoco contradice la lectura del meteoro: un bólido se consume a decenas de kilómetros de altura y en pocos segundos. Y la comprobación de que no había aviones militares, ejercicios de tiro ni ensayos de armamento descarta las alternativas humanas más cercanas.

La clasificación como meteoro es la conclusión que el oficial informador y el general alcanzaron con los mismos datos que se conservan, y que dos de los testigos ya habían sugerido. Lo que el expediente no recoge es una observación independiente del mismo bólido desde otro lugar, que permitiría reconstruir su trayectoria: el general señaló expresamente que no había otros contactos visuales. Ese hueco es lo único que impide darlo por resuelto del todo.

Hay documentación oficial de la época, el cuestionario del teniente coronel del mismo día y su informe del siguiente, y testigos identificados por su empleo en dos grupos que observaron desde puntos distintos (dentro de cada coche se avisaron entre sí, así que cuentan como dos testimonios), pero ningún instrumento registró el objeto. Su interés es, además, procedimental: muestra cómo el sistema de la IG-40-5 funcionaba a comienzos de los noventa, con un oficial informador, cuestionarios normalizados, datos meteorológicos, consulta a operaciones y al radar, y la propuesta razonada de clasificación de un general. El mismo escuadrón figura en otro expediente, el del eco de radar de diciembre de 1989 (↗).

Lo que queda en papel

Evidencia documentada

  1. Informe del teniente coronel jefe del EVA-10 al Mando Operativo Aéreo (Noya, 24 nov 1993) y su cuestionario del día 23: «traza a gran velocidad con núcleo luminoso verde, luz propia y estela con ignición blanca-amarilla», 4 segundos, 20° de elevación, de sureste a noroeste
  2. Cuestionarios de los otros cuatro testigos (un brigada, dos sargentos primeros y el soldado conductor), en dos coches separados por unos cientos de metros: cabeza verde, estela blanca chispeante para dos y verde para los otros dos, trayectoria recta, sin sonido, de dos a cuatro segundos
  3. Estación meteorológica automática del EVA-10: calma, unos 7 °C y 59 % de humedad; cielo despejado («CAVOK»), en el crepúsculo antes de la salida del Sol
  4. El MACEN no registra aeronaves militares, ejercicios de tiro ni ensayos de armamento entre las 07:00 y las 09:00; el operador de la sala de operaciones del EVA-10 no detectó ningún eco anómalo
  5. Juicio del oficial informador (4 ene 1994): causas «probablemente explicables», «pudiera tratarse de un meteorito»; el general jefe del MACEN lo atribuye a un fenómeno natural y propone el expediente como sin clasificar

Fuentes

  1. Ministerio de Defensa (España), Biblioteca Virtual de Defensa, expediente 01-MACEN-93, «Avistamiento de fenómenos extraños en EVA-10, Noya (La Coruña): 23 de noviembre de 1993», 125 págs. — Fuente primaria completa: resumen del MOA, informe y cuestionario del teniente coronel jefe del EVA-10, mensajes de apertura, cuestionarios de los cinco testigos, datos meteorológicos, consultas a operaciones y al radar, juicio del oficial informador y del general jefe del MACEN. Licencia CC BY 4.0.

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