1968·Puente Almuhey y la carretera de Guardo, en el límite de León con Palencia
España.Puente Almuhey · la luz del suroeste y el disco que se partía en tres
Entre el 24 de noviembre y el 10 de diciembre de 1968, vecinos de Puente Almuhey, en el norte de León, vieron dos clases de luces: un disco rojizo que se partía en tres y se apagaba hacia el suroeste, y una luz blanca, pequeña y lenta que permanecía hasta dos horas en la misma dirección.
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El jefe de estación del ferrocarril escribió al aeródromo militar de León, dos capitanes tomaron seis declaraciones y el jefe de la Primera Región Aérea apuntó, «de una manera muy remota», al ocaso de la Luna y a un planeta. Las efemérides confirman que la Luna se ponía al suroeste a esa hora del 24 de noviembre y que Venus brillaba al suroeste las tardes de diciembre.
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Evidencia limitada: un solo testigo, un testimonio recogido años después o un relato sin documentación primaria de la época.
Qué fue
83%causa natural o humana
Explicación más probable: planeta o estrella
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Causa natural o humana
Sin causa conocida
Documentos primarios
Expediente 6811/12RV del Ejército del Aire (completo sin la portada, 12 págs.): resumen del MOA, cuadro de avistamientos, escrito de la Primera Región Aérea, informe del aeródromo de León y seis declaraciones de testigos
Fuente: Biblioteca Central del Ejército del Aire y del Espacio / Biblioteca Virtual de Defensa · CC BY 4.0 · abrir original
La noche en cuestión
El 13 de diciembre de 1968 llegó al aeródromo militar de León una carta del jefe de estación de los Ferrocarriles de La Robla en Puente Almuhey, un pueblo del norte de la provincia junto al límite con Palencia. Comunicaba al jefe del sector aéreo que en el pueblo se había visto un artefacto volante no identificado. El aeródromo abrió una información a cargo de dos capitanes del Arma de Aviación, que el 14 de diciembre tomaron declaración a seis personas con el mismo cuestionario impreso: día, lugar, hora, tamaño, forma, altura, ruido, dirección, velocidad, duración, color, luces y si el testigo sabía lo que era una estrella fugaz o un cometa.
Las declaraciones describen dos episodios distintos. El primero ocurrió la noche del 24 de noviembre, hacia las diez. Una mujer de 32 años, vecina del pueblo, contó que en la carretera de Cervera a La Magdalena, a la altura del kilómetro 33, vio durante unos diez minutos un objeto en forma de disco, de unos dos metros, casi a nivel de la carretera, de luz rojiza y continua, sin ruido, que se movía muy lentamente; añadió que se descompuso en otras tres luces idénticas a la primera, que volvieron a juntarse en una sola, y que se apagó despacio. Un mecánico de 19 años declaró en León que esa misma noche, a las diez, en la carretera de Guardo a Puente Almuhey, cerca del límite entre León y Palencia, vio un objeto circular rojizo, a unos diez metros del suelo y a quinientos o mil metros de distancia, durante diez a quince minutos; le pareció que se movía hacia el suroeste y que se transformaba en una especie de cuerno con el pico hacia arriba, cuya base subía despacio mientras se apagaba su brillo hasta desaparecer. Según el informe del aeródromo, los primeros testigos, un matrimonio, pararon en la carretera al tercero, que no tenía relación con ellos.
El segundo episodio ocupó las tardes del 8 y del 10 de diciembre, entre las siete y las ocho, y lo vieron varios vecinos, siempre en grupo. Un guardaagujas de 44 años habló de una luz blanca, esférica u ovoide, de unos treinta centímetros, a cuatrocientos o quinientos metros de altura, que el primer día duró dos horas y el segundo hora y media y se marchó hacia el suroeste; una mujer de 41 años la vio unos minutos sobre la vertical de un punto unos quinientos metros al sur de la estación, entre amarilla y blanca; un industrial de 42 años la vio unos dos minutos el día 10, redonda y blanca; y el jefe de estación, de 46 años, la describió como «como si fuera un farol de seis cristales», blanca, con algunos destellos, que venía del suroeste y que «se balanceaba la luz lentamente», dos horas y media el primer día y hora y media el segundo.
El 14 de enero de 1969 el aeródromo de León elevó sus conclusiones. Situó las observaciones en el entorno inmediato del pueblo, entre las siete y las diez de la noche; distinguió una luz potente, pequeña, entre blanca y amarilla, inmóvil hasta hora y media y que desaparecía hacia el suroeste, de un objeto circular de unos dos metros que se partía en tres discos y se transformaba en una especie de triángulo; y anotó que el meteorólogo del aeródromo no encontró ningún fenómeno atmosférico parecido en esos días. El 22 de enero el teniente general jefe de la Primera Región Aérea escribió al Estado Mayor del Aire que, «dada la confusión que presenta la información y las discrepancias que se aprecian en las declaraciones», no se podía determinar la naturaleza de los objetos, y que, «de una manera muy remota», podría tratarse del ocaso de la Luna en el primer caso y de algún planeta en el segundo. En marzo de 1993 el oficial de inteligencia del Mando Operativo Aéreo resumió el expediente con la misma lectura, nombrando a Venus, y propuso desclasificarlo.
Por qué importa
El expediente propone las causas astronómicas casi de pasada, como posibilidad «muy remota», y no hizo la comprobación que las habría puesto a prueba. Hecha hoy con efemérides, la coincidencia es estrecha. El 24 de noviembre había una Luna creciente iluminada en un 28 %, que a las diez de la noche hora local estaba al suroeste a menos de un grado sobre el horizonte y se puso a las 22:09: una luz rojiza, baja, al suroeste, que dura unos minutos y desaparece, como dijeron los dos testigos. El cuerno con el pico hacia arriba cuya base sube mientras se apaga es la forma de una Luna creciente que se oculta tras el relieve. Las tardes del 8 y del 10 de diciembre, Venus, el astro más brillante del cielo después del Sol y la Luna, estaba al suroeste a unos diez grados de altura entre las siete y las ocho y se ponía hacia las nueve menos cuarto; una luz blanca, inmóvil durante horas, que parpadea y parece balancearse cerca del horizonte, en la dirección que dieron todos los que la vieron.
No todo encaja con la misma limpieza. El disco que se partía en tres luces y volvía a juntarse, y el acercamiento que contaron los primeros testigos, no salen de la Luna por sí solos, aunque una Luna baja vista entre nubes o tras la línea de un monte puede romperse y recomponerse a la vista. Las alturas y los tamaños que dieron los testigos, treinta centímetros o dos metros, a trescientos o quinientos metros, son estimaciones de una luz sin referencia, que no se pueden medir. Y el propio jefe de la región subrayó la confusión y las discrepancias de las declaraciones. Su interés es, sobre todo, de método: muestra a la región aérea tomando declaración con un cuestionario igual para todos, separando dos episodios que el pueblo mezclaba, consultando al meteorólogo y anotando una explicación que entonces le pareció remota y que las efemérides respaldan.
Lo que queda en papel
Evidencia documentada
- Carta del jefe de estación de los Ferrocarriles de La Robla en Puente Almuhey, recibida en el aeródromo militar de León el 13 de diciembre de 1968, que comunicaba la visión de un artefacto volante no identificado
- Seis declaraciones tomadas el 14 de diciembre de 1968 con un cuestionario impreso: dos sobre la noche del 24 de noviembre (una mujer de 32 años y un mecánico de 19) y cuatro sobre las tardes del 8 y el 10 de diciembre (un guardaagujas, una mujer de 41 años, un industrial y el jefe de estación)
- 24 de noviembre, hacia las 22:00: disco rojizo de unos dos metros, sin ruido, de diez a quince minutos, hacia el suroeste; una testigo dice que se partió en tres luces y volvió a juntarse, y el otro que se transformó en «una especie de cuerno» con el pico hacia arriba que se apagó despacio
- 8 y 10 de diciembre, entre las 19:15 y las 20:00: luz blanca, pequeña y lenta, inmóvil durante minutos u horas, al suroeste; el jefe de estación la compara con un farol de seis cristales y dice que «se balanceaba la luz lentamente»
- Informe del aeródromo de León (14 ene 1969): el meteorólogo no encontró ningún fenómeno atmosférico parecido en esos días
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- Escrito del jefe de la Primera Región Aérea (22 ene 1969): por la confusión y las discrepancias no se puede determinar la naturaleza de los objetos; «de una manera muy remota» podría tratarse del ocaso de la Luna y de algún planeta
- Efemérides: el 24 de noviembre la Luna creciente (28 %) estaba al suroeste a menos de un grado de altura a las 22:00 hora local y se puso a las 22:09; el 8 y el 10 de diciembre Venus (magnitud −4) estaba al suroeste a unos diez grados entre las 19:15 y las 20:00 y se ponía hacia las 20:47
- Resumen del oficial de inteligencia del MOA (15 mar 1993): la investigación se redujo a las declaraciones, «inconcretas y con algunas discrepancias»; propone desclasificar el expediente, que se desclasificó el 26 de marzo de 1993
Fuentes
- Ministerio de Defensa (España), Biblioteca Virtual de Defensa, expediente 6811/12RV, «Avistamiento de fenómenos extraños en Puente Almuhey (León): 24 de noviembre al 10 de diciembre de 1968», 13 págs. — Fuente primaria: resumen del oficial de inteligencia del MOA (15 mar 1993), cuadro resumen de los avistamientos, escrito del jefe de la Primera Región Aérea (22 ene 1969), informe del aeródromo de León (14 ene 1969) y seis declaraciones de testigos (14 dic 1968). Licencia CC BY 4.0.
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