Caso Nº 411·España

1979·Cielo del archipiélago canario

España.Canarias · la campana luminosa del 5 de marzo de 1979

Al anochecer del 5 de marzo de 1979, miles de personas en todas las islas Canarias, y observadores en la costa africana, vieron nacer del horizonte un punto de luz que ascendía en espiral y dejaba tras de sí una enorme campana luminosa de colores. Pilotos en vuelo lo describieron por radio y decenas de fotografías llegaron a la prensa mundial. El juez instructor del Ejército del Aire reunió 234 páginas de declaraciones y fotos, concluyó que el fenómeno era real y de naturaleza desconocida, y pidió considerar seriamente la hipótesis de naves de origen desconocido. El jefe del Mando Aéreo de Canarias opinó que eran dos misiles soviéticos. Eran misiles, pero estadounidenses: el registro de lanzamientos de Jonathan McDowell anota ese día cuatro Poseidon lanzados desde el submarino USS Kamehameha, a las 18:47, 18:48, 20:07 y 22:25 UTC.

País

España

Año

1979

Tier

A

Probabilidad

10%

Categoría

Incidente

Evidencia institucional: múltiples testigos verificables o documentación oficial. Tres ejes independientes: el «tier» mide la fuerza de la evidencia; la «probabilidad» estima cuán genuinamente inexplicado está el caso —un fenómeno natural puede seguir sin explicación, así que no equivale a «no-prosaico»—; y la partición de explicaciones (abajo) dice qué fue más plausiblemente. Por eso un caso bien documentado puede tener como causa más plausible un posible fraude, y un Tier B no es, por eso, un fraude.

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Expediente 790305 del Ejército del Aire (extracto, 9 págs.): resumen del MOA, telegrama del 23 de marzo de 1979, cartas del Mando Aéreo de Canarias, conclusión del juez y dos láminas del reportaje fotográfico

Fuente: Biblioteca Central del Ejército del Aire y del Espacio / Biblioteca Virtual de Defensa · CC BY 4.0 · abrir original

Parte 01

La noche en cuestión

Hacia las 18:30 del 5 de marzo de 1979, en hora universal, un testigo de La Palma vio lo que describió como un reflejo en el aire que iba hacia el mar. Pensó en un avión de reacción, que poco después pareció dejar estelas sobre el horizonte que se levantaban y formaban nubes de colores; lo llamó un espectáculo fantástico. Desde las demás islas, e incluso desde Safi y el Sáhara, otros testigos describieron esa primera fase como un atardecer extraño, un fenómeno atmosférico raro o, en palabras de uno de ellos, un electrocardiograma en el cielo. Para la mayoría quedó como una gran nube iridiscente.

Hacia las 20:08 empezó la segunda parte. Del horizonte surgió un objeto plateado, que los testigos llamaron pirámide, esfera luminosa, proyectil de dos cabezas, cohete o bólido, y que dejaba una estela roja. Subía despacio, con un movimiento que varios compararon con un sacacorchos. Al llegar a la nube iridiscente empezó a ascender casi en vertical, entre pequeñas explosiones que iban formando una enorme estela en forma de cono redondeado o de copa de vino, siempre con el objeto en el vértice. Esa gigantesca estela iluminó las islas después de la puesta de sol y asustó a muchos. Con una última explosión, el objeto se separó de la estela, cambió de rumbo y se perdió en el cielo a gran velocidad. Entre las 19:47 y las 20:38, las tripulaciones de varios aviones lo comentaron por radio con el control aéreo: unos hablaban de un objeto, otros de un cohete, otros de una estela con mucho zigzag. El piloto del vuelo BX-816 dijo que había subido a una velocidad tremenda y que, yendo ellos a 350, se habían quedado como si estuvieran parados en el suelo.

El Escuadrón de Vigilancia Aérea n.º 8 declaró que, con todos sus equipos operativos, no vio ninguna traza anormal. El 23 de marzo, el general jefe del Mando Aéreo de Canarias envió un telegrama cifrado al Estado Mayor del Aire: las investigaciones apuntaban a un misil disparado desde aguas internacionales al oeste del archipiélago, y proponía pedir información a las fuerzas armadas de Estados Unidos para cortar las especulaciones, aunque algunos datos hacían suponer que el misil había ido hacia el este, lo que podría indicar un disparo del Pacto de Varsovia. Nunca hubo respuesta.

El juez instructor redactó el informe 01/79, con 234 páginas: tráfico, meteorología, radar, declaraciones de testigos isla por isla y un reportaje fotográfico con decenas de fotografías aportadas por testigos de Gran Canaria, Tenerife y La Gomera. Repasó una a una las explicaciones: meteoros, fenómenos atmosféricos, explosiones nucleares y cohetes lanzados desde Cabo Cañaveral, que llegó a proponer que se consultaran con la NASA. Concluyó que el fenómeno había existido tal como se describía, que su naturaleza era por ahora desconocida y que, al no haber contacto de radar, no podía saberse si era sólido; y, antes, que había que plantearse seriamente la hipótesis de naves de origen desconocido que se movían libremente por los cielos de Canarias. El informe se extravió en Madrid y hubo que enviar una copia en enero de 1980; con ella, el general jefe del Mando Aéreo de Canarias añadió su opinión personal: dos misiles de gran potencia, probablemente soviéticos y dirigidos hacia Siberia.

Parte 02

Por qué este caso movió la aguja

Pocos expedientes oficiales muestran tan bien la distancia entre un fenómeno espectacular y su explicación. Todas las piezas estaban en el propio expediente: el general de Canarias acertó en que era un misil lanzado al oeste de las islas, el juez acertó en que la hora encajaba con lanzamientos desde el campo de tiro de Cabo Cañaveral, y la descripción de los testigos, un punto que asciende, una estela que se ensancha en cono iluminado por el sol ya puesto y fases separadas por pequeñas explosiones, es la de un misil de varias etapas al crepúsculo. Lo único que faltó fue la respuesta de Estados Unidos, que nunca llegó, y sin ella el juez terminó escribiendo en un documento oficial que había que considerar seriamente naves de origen desconocido.

La respuesta apareció después por otra vía. El astrofísico Jonathan McDowell, del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica, mantiene un registro de lanzamientos de cohetes y misiles que anota para ese día cuatro misiles Poseidon disparados desde el submarino SSBN-642, el USS Kamehameha, en el Campo de Tiro Oriental de Estados Unidos, a las 18:47, 18:48, 20:07 y 22:25 UTC. Las dos fases que describe el expediente, la nube iridiscente hacia las 18:30 y el objeto ascendente a las 20:08, coinciden con los tres primeros. En 2001, Ricardo Campo Pérez y Vicente-Juan Ballester Olmos publicaron en la «Revista de Aeronáutica y Astronáutica» del propio Ministerio de Defensa el artículo que cerró el debate, «¡Identificados! Los OVNIS de Canarias fueron misiles Poseidón». Así, la explicación llegó a través de una publicación del mismo ministerio que había archivado el caso como desconocido.

El caso importa también por lo que dice de la cadena de mando. Un mando regional con una hipótesis correcta, una petición de información al aliado que no se contesta, un informe que se pierde en Madrid y una opinión personal que apunta al bloque equivocado: la ambigüedad de 1979 no fue solo técnica, sino política. Estados Unidos probaba sus misiles submarinos en el Atlántico a la vista de un país aliado sin que conste ningún aviso, y el país aliado no insistió. Es el mismo patrón que el corpus documenta para el 22 de junio de 1976, visto aquí desde el lado del papeleo interno.

Por eso el caso entra como Tier A con probabilidad baja: la documentación oficial es completa y el fenómeno, real y fotografiado, está identificado con horas exactas. La parte que no es mundana no es un misterio sobre el objeto, sino un programa militar aliado no comunicado, y así se refleja en el reparto entre explicaciones.

Parte 03

Lo que queda en papel

Evidencia documentada

  1. Telegrama cifrado del general jefe del Mando Aéreo de Canarias al Estado Mayor del Aire (23 mar 1979): probable misil disparado desde aguas internacionales al oeste del archipiélago; propone preguntar a Estados Unidos
  2. Transcripción de las comunicaciones entre el control aéreo y varios aviones en vuelo (19:47–20:38): objeto, cohete o estela con zigzag, y el comentario del piloto del BX-816
  3. Parte del Escuadrón de Vigilancia Aérea n.º 8: sin ninguna traza anormal en el radar
  4. Declaraciones de testigos de Gran Canaria, Tenerife, La Palma, El Hierro y La Gomera, y un reportaje fotográfico con decenas de imágenes
  5. Informe 01/79 del juez instructor: fenómeno real, naturaleza desconocida; pide considerar la hipótesis de naves de origen desconocido
  6. Carta del general jefe del Mando Aéreo de Canarias (25 ene 1980): en su opinión, dos misiles probablemente soviéticos dirigidos a Siberia
  7. Registro de lanzamientos de Jonathan McDowell: cuatro misiles Poseidon desde el SSBN-642 el 5 mar 1979, a las 18:47, 18:48, 20:07 y 22:25 UTC
  8. Campo Pérez y Ballester Olmos, «Revista de Aeronáutica y Astronáutica» (2001): identificación de los fenómenos de Canarias como misiles Poseidon

Fuentes

  1. Ministerio de Defensa (España), Biblioteca Virtual de Defensa — expediente 790305, «Avistamiento de fenómenos extraños en Canarias: 05 de Marzo de 1979», 234 págs. — Fuente primaria completa: telegramas del Mando Aéreo de Canarias, informe 01/79 del juez instructor con declaraciones, transcripciones y reportaje fotográfico, y la revisión del MOA de 1995. Licencia CC BY 4.0.
  2. Campo Pérez, R. y Ballester Olmos, V.-J. — «¡Identificados! Los OVNIS de Canarias fueron misiles Poseidón», Revista de Aeronáutica y Astronáutica (2001), en la Biblioteca Virtual de Defensa — Artículo en la revista del propio Ministerio de Defensa que atribuye los fenómenos de Canarias de 1974–1979 a pruebas de misiles Poseidon.
  3. Wikipedia (español) — «Incidente del misil Poseidón de Canarias», con la tabla de lanzamientos del registro de Jonathan McDowell — Fuente secundaria: reproduce los cuatro lanzamientos del SSBN-642 del 5 de marzo de 1979 con su hora.

Ubicación

Cielo del archipiélago canario · 28.20°, -16.20°

Distribución de explicaciones

Este caso se clasifica entre las hipótesis del modelo: la barra reparte el 100% según cuánto pesa cada explicación (la incertidumbre se reparte entre las hipótesis que el caso apoya). Sumadas en todo el corpus producen la partición comparable. Es una pregunta distinta de la Probabilidad de arriba: aquella estima qué tan probable es que el caso sea un fenómeno genuinamente no explicado; esta reparte cuál sería la explicación.

Misidentificación63%
Tecnología humana clasificada32%
Tecnología adversaria2%
No-humano sin gestión estatal2%
No-humano + encubrimiento estatal1%

Hipótesis modal: Misidentificación 63% · suma 100%

Se confundió con: Espacial (satélite/reentrada)

Juicio analítico estructurado, no frecuencia calibrada. Clasificación forzada: la masa que la evidencia no permite asignar se reparte entre las hipótesis que el caso sí apoya.

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