Caso Nº 392·Estados Unidos
1966·Carretera federal 79, zona boscosa cercana a Haynesville, norte de Luisiana
Estados Unidos.Haynesville · luz pulsante y corteza quemada
El 30 de diciembre de 1966, el físico atómico Louie A. Galloway y su familia observaron desde la carretera 79, cerca de Haynesville (Luisiana), una luz que pulsaba en rojo anaranjado por debajo de la copa de los árboles y que por unos instantes se volvió blanca e intensa. La fuerza aérea lo archivó como no identificado y el informe Condon lo publicó como Caso 10, «sin explicación», advirtiendo a la vez que la potencia de varios cientos de megavatios calculada por el testigo era altamente dudosa. En junio de 2025, Vallée, Dini y Mestchersky reanalizaron el caso en Progress in Aerospace Sciences a partir de una muestra de corteza quemada conservada desde entonces: el primer caso ovni con revisión por pares en una revista aeroespacial establecida.
Año
1966
Tier
A
Probabilidad
50%
Categoría
Incidente
Evidencia institucional: múltiples testigos verificables o documentación oficial. Tres ejes independientes: el «tier» mide la fuerza de la evidencia; la «probabilidad» estima cuán genuinamente inexplicado está el caso —un fenómeno natural puede seguir sin explicación, así que no equivale a «no-prosaico»—; y la partición de explicaciones (abajo) dice qué fue más plausiblemente. Por eso un caso bien documentado puede tener como causa más plausible un posible fraude, y un Tier B no es, por eso, un fraude.
Parte 01
La noche en cuestión
La noche del 30 de diciembre de 1966, alrededor de las 20:30, el doctor Louie A. Galloway —31 años, profesor de física atómica— conducía hacia el norte por la carretera federal 79, en una zona boscosa del norte de Luisiana cercana a Haynesville, acompañado por su esposa, de 28 años, y sus dos hijos, de cinco y siete. Vieron un resplandor rojo anaranjado entre los árboles y por encima de ellos, por debajo de la copa, que pulsaba con regularidad entre un rojo apagado y un naranja brillante en intervalos de unos dos segundos. No hubo sonido. En un momento la luz se volvió blanca e intensa, y durante unos instantes superó de forma apenas perceptible la iluminación de los faros del automóvil; después regresó a su pulsación anterior.
Galloway reportó el avistamiento a la base aérea de Barksdale. El informe llegó al Proyecto Blue Book a comienzos de 1967 y también al proyecto de la Universidad de Colorado, el comité que dirigía Edward Condon. El propio testigo hizo su fotometría: trianguló las marcaciones sobre una fotografía aérea de la zona y situó la fuente a entre 1.000 y 1.400 yardas; juzgó que la fase intensa era apenas perceptiblemente más brillante que sus faros a diez metros delante del auto; sus faros sumaban 175 vatios; de esa comparación calculó una potencia de unos 500 megavatios, tras una estimación previa de unos 800. Él mismo advirtió que la potencia total podía ser sustancialmente menor si la luz estaba concentrada en un haz.
Los investigadores Saunders y Wadsworth fueron al terreno. Diez semanas después del evento montaron una vigilancia nocturna esperando una reaparición y exploraron a pie el emplazamiento presunto. Encontraron, en sus palabras, poco más que árboles, maleza y pozos petroleros. Una zona quemada que daba una radioactividad ligeramente superior al fondo resultó ser una mancha de petróleo incendiada junto a una estación de bombeo, y anomalías de radiación similares aparecieron en otras manchas de crudo. No se halló nada que sugiriera relación alguna con la fuente de luz inexplicada. El informe Condon (↗) lo publicó como Caso 10 —«Luz pulsante vista desde un automóvil; sin explicación»— y la fuerza aérea también lo archivó como no identificado. Pero el mismo informe es explícito sobre la cifra: sin conocer la eficiencia radiativa de la fuente comparada con la de unos faros, ni si radiaba en haz o en todas direcciones, «el valor de varios cientos de megavatios es altamente dudoso».
El testigo siguió investigando por su cuenta después de que el equipo oficial se retirara, y de ese trabajo posterior proviene la evidencia física sobre la que el caso descansa hoy: un claro de unos nueve metros de diámetro cuyos árboles del perímetro tenían la corteza ennegrecida hacia el centro, atribuido a la luz del objeto y no a una fuente de calor, y fragmentos de corteza que Galloway recogió y que Vallée conserva desde entonces, esperando un método que no corte la madera.
En junio de 2025 el caso se publicó en Progress in Aerospace Sciences (Elsevier), volumen 156, artículo 101098, firmado por Vallée con Luc Dini (CNES-GEIPAN / 3AF Sigma2), Geoffrey Mestchersky y Nicolas Niasse (3AF Sigma2), dentro de un número especial sobre UAP. El trabajo construye un modelo numérico de difusión térmica del calor en la corteza, revisa el rango energético a 500-900 megavatios, reporta que la superficie pudo pasar de 20 °C a más de 760 °C en segundos, y describe una espectrometría gamma con radionúclidos naturales más cesio-137 y diferencias visibles frente a muestras de control apantalladas. Vallée volvió sobre el caso en sus entrevistas de septiembre de 2026.
Parte 02
Por qué este caso movió la aguja
Aquí los dos ejes del corpus se separan, y esa separación es el aporte del caso. El tier A se justifica por la documentación: pocos expedientes tienen un físico profesional como testigo principal, un reporte a una base aérea a los pocos días, un legajo de Blue Book, una inspección de campo de diez semanas del proyecto de Colorado, publicación en el informe Condon como inexplicado, y sesenta años después un artículo con revisión por pares en una revista aeroespacial establecida. La probabilidad de 50 registra que el caso sigue formalmente sin explicación en ese mismo registro. Y la partición de explicaciones mantiene la mayor parte de la masa en lo prosaico, porque la solidez de la documentación no es la solidez de la anomalía.
Tres cosas lo sujetan. La primera es que la cifra energética, que es el titular del caso, proviene de una comparación a ojo desnudo con los faros del propio testigo, y el informe Condon calificó esos varios cientos de megavatios de altamente dudosos en las mismas páginas donde se negó a explicar el avistamiento. Un modelo de 2025 que refina ese número hereda su insumo: mejor física térmica sobre una muestra de corteza no repara una línea base fotométrica que dice «apenas más brillante que mis faros».
La segunda es que el terreno ofrece un candidato prosaico que nadie puso a prueba. El equipo oficial reportó que la zona contenía poco más que árboles, maleza y pozos petroleros, y encontró una estación de bombeo con una mancha de crudo incendiada. Una antorcha de gas en un pozo —pulsando en rojo anaranjado por debajo de la copa de los árboles, destellando brevemente en blanco, silenciosa a mil yardas— calza de cerca con la fenomenología reportada, y el expediente tiene que decirlo aunque ninguna fuente publicada lo proponga. Que el comité estuviera parado junto al campo petrolero y no lo considerara es un hecho sobre la investigación de 1967, no evidencia sobre el objeto.
La tercera es que la cadena de custodia de la evidencia física no pasa por ninguna institución. El equipo de Condon buscó y no halló nada. El claro y la corteza salen del trabajo posterior del propio testigo, y la muestra viajó de Galloway a Vallée como tenencia privada. El cesio-137 es la ilustración más nítida: es la firma de los ensayos nucleares atmosféricos, presente en todo el mundo en materia orgánica de los años sesenta, y el artículo reporta haber descartado la lluvia radioactiva y las plantas de la época, una afirmación que no se puede verificar desde el resumen publicado y que solo sería verificable con la muestra y la serie de controles en mano.
Lo que el caso sí gana es el precedente. Es el primer caso ovni que pasa revisión por pares en una revista aeroespacial establecida, y el método es la parte que viaja: una muestra física preservada, un modelo térmico, un rango energético declarado y un número con el que se puede discutir. Eso es un objeto distinto de un testimonio, y el corpus debe decirlo, anotando al mismo tiempo que la revisión por pares certifica el análisis, no la procedencia de lo analizado.
Parte 03
Lo que queda en papel
Evidencia documentada
- Informe Condon (1969), Caso 10 — «Luz pulsante vista desde un automóvil; sin explicación»; investigadores Saunders y Wadsworth; veredicto: sin explicación
- Reporte del testigo a la base aérea de Barksdale y legajo de Blue Book de comienzos de 1967; archivado como no identificado
- Fotometría del propio testigo: triangulación sobre foto aérea a 1.000-1.400 yardas; fase intensa juzgada apenas más brillante que faros de 175 vatios a diez metros; cálculo de ~500 megavatios tras una estimación previa de ~800
- Reserva explícita del propio informe Condon: «el valor de varios cientos de megavatios es altamente dudoso», por eficiencia radiativa desconocida y ambigüedad entre haz y radiación isotrópica
- Inspección de campo a las diez semanas: la zona contenía poco más que árboles, maleza y pozos petroleros; la única radioactividad sobre el fondo se rastreó a una mancha de crudo incendiada junto a una estación de bombeo; nada relacionable con la luz
- Claro de unos nueve metros con corteza ennegrecida hacia el centro, atribuida a la luz y no a una fuente de calor; fragmentos recogidos por el testigo y conservados por Vallée sin analizar de forma destructiva
- Reanálisis con revisión por pares: Vallée, Dini y Mestchersky, Progress in Aerospace Sciences 156, art. 101098 (jun 2025) — modelo de difusión térmica, rango revisado de 500-900 megavatios, superficie de 20 °C a más de 760 °C en segundos, espectrometría gamma con radionúclidos naturales más cesio-137 frente a controles apantallados
- Ausencia de réplica escéptica publicada al caso o al artículo; la hipótesis de antorcha de gas de pozo no aparece en ninguna fuente, incluidas las que estuvieron en el campo petrolero
Fuentes
- Condon, E. U. (dir.) — «Scientific Study of Unidentified Flying Objects», Caso 10 (1969) — Texto primario del caso: cronología, fotometría del testigo, la inspección de campo que no halló nada y la reserva sobre los megavatios. Anonimiza al testigo y la localidad.
- Vallée, J. · Dini, L. · Mestchersky, G. — «Estimates of radiative energy values in ground-level observations of an unidentified aerial phenomenon: New physical data», Progress in Aerospace Sciences 156, art. 101098 (jun 2025) — Reanálisis con revisión por pares; DOI 10.1016/j.paerosci.2025.101098. Solo el resumen es de acceso abierto, así que la espectrometría y los controles no se pudieron verificar directamente.
- 3AF — ficha del artículo (10 jun 2025), con Nicolas Niasse acreditado además de los tres autores — Confirma autoría y afiliaciones CNES-GEIPAN / 3AF Sigma2; enlaza el PDF del artículo.
- «Jacques Vallée's final report» — Reality Check con Ross Coulthart, NewsNation (15 sep 2026) — Entrevista donde Vallée cuenta que conserva la muestra de corteza esperando un método no destructivo. El sitio responde 403 a clientes automatizados.
- Ovniología — cobertura del artículo (ago 2025) — Fuente secundaria útil por el detalle del claro y la corteza, pero con un error a no propagar: lee las 1.000-1.400 yardas de distancia del informe Condon como si fueran megavatios.
Patrones que exhibe (2)
Ubicación
Carretera federal 79, zona boscosa cercana a Haynesville, norte de Luisiana · 32.96°, -93.14°
Distribución de explicaciones
Este caso se clasifica entre las hipótesis del modelo: la barra reparte el 100% según cuánto pesa cada explicación (la incertidumbre se reparte entre las hipótesis que el caso apoya). Sumadas en todo el corpus producen la partición comparable. Es una pregunta distinta de la Probabilidad de arriba: aquella estima qué tan probable es que el caso sea un fenómeno genuinamente no explicado; esta reparte cuál sería la explicación.
Hipótesis modal: Misidentificación 80% · suma 100%
Se confundió con: Sin objeto único identificado
Juicio analítico estructurado, no frecuencia calibrada. Clasificación forzada: la masa que la evidencia no permite asignar se reparte entre las hipótesis que el caso sí apoya.
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